Ramadán sangriento
El atentado se produjo al anochecer, en el momento de la oración de ruptura del ayuno, al término de un día marcado por la revocación de una disposición del Parlamento iraquí que dificultaba el rechazo del borrador de Constitución en el referéndum que se celebrará dentro de diez días.
De esta manera, el Parlamento cedía a las críticas de la ONU y de Estados Unidos, cuyo ejército mantuvo la presión sobre los combatientes de Al Qaeda en el oeste de Irak e intensificó sus operaciones en las zonas rebeldes al norte de Bagdad para instaurar condiciones de seguridad de cara al referéndum.
Según un alto mando de la policía, el atentado de Hilla fue cometido por un kamikaze con un cinturón de explosivos que había logrado entrar a la Huseiniya Ibn an Nimaa, un céntrico lugar de culto.
En un primer momento, la policía dijo que el atentado había sido perpetrado con un coche bomba y un artefacto explosivo colocado a la entrada del edificio, pero la investigación preliminar concluyó que se trataba de un ataque suicida.
Al contrario de los sunitas, que empezaron a ayunar el martes, los chiítas de Irak iniciaron su Ramadán el miércoles, siguiendo las recomendaciones de sus dignatarios religiosos de la localidad santa de Nayaf, a 160 km al sur de Bagdad.
La gente se arremolinaba en el lugar del atentado para expresar su indignación en este barrio popular bullicioso, cuyas calles estaban afortunadamente casi vacías cuando se produjo la explosión.
La mitad del techo del inmueble, un edificio histórico restaurado hace tres años, se derrumbó por el impacto de la explosión que también dañó los escaparates de algunos comercios aledaños.
La totalidad de las víctimas son hombres puesto que solamente los adultos varones se encontraban en ese lugar de oración, con capacidad para acoger a unos 200 fieles. *
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