Nueva era de las relaciones entre Occidente y el Islam
«El mundo abrió sus ojos a un nuevo día en el que Oriente, Occidente, Europa y el Islam van a avanzar hacia la unión en lugar de la confrontación. Ese es un gran regalo para el mundo», estimó el martes el ministro turco de Relaciones Exteriores, Abdulá Gul.
Del lado europeo, el presidente francés Jacques Chirac afirmó que la intención de la UE es «dejar a nuestros hijos un espacio lo más grande posible donde estén realamente arraigadas la paz y la democracia», mientras el jefe del gobierno italiano Silvio Berlusconi estimaba que «no se puede dejar pasar la oportunidad de establecer un puente entre Occidente y el mundo musulmán».
Turquía y la Unión Europea lanzaron el martes por la madrugada unas históricas negociaciones de adhesión, luego de arduas discusiones de casi 30 horas entre los socios europeos que estuvieron a punto de caer en una nueva crisis por el bloqueo obstinado de Austria.
Casi en forma simultánea, la UE también abrió el camino de la adhesión para Croacia, una moneda de cambio exigida por Austria para levantar sus reservas contra Ankara.
Tras el acuerdo alcanzado con los 25, apoyado con fuerza por Estados Unidos que considera a Ankara como un aliado clave en la OTAN, Turquía tiene un largo camino por recorrer, que podría durar por lo menos diez años y que no le asegura la adhesión plena a la UE.
Es que este país de 70 millones de habitantes de confesión mayoritariamente musulmana estará a partir de este momento bajo examen constante de una opinión pública europa reticente a su llegada al club, tanto por cuestiones religiosas y geográficas, como por aquéllas vinculadas al respeto de los derechos humanos y las libertades civiles.
En ese sentido, algunos países, como Francia, ya anunciaron que organizarán un referéndum para que la ciudadanía apruebe nuevas adhesiones a la UE, incluyendo la de Ankara.
Ante esta situación, muchos líderes europeos comenzaron a insistir en la necesidad de dejar de lado los prejuicios y darle una oprotunidad «equitativa» a los turcos.
«Se debe ofrecer a Turquía una posibilidad equitativa de demostrar que es capaz de cumplir todas las obligaciones para adherir a la Unión Europea», dijo el martes el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
«Europa debe aprender a conocer mejor a Turquía. Y Turquía debe ganarse los corazones y los espíritus de los ciudadanos europeos, porque en definitiva serán ellos los que decidirán su adhesión», agregó, hablando esta vez a los turcos.
Si los diplomáticos de Ankara no ocultaban su alegría, el ministro Gul se encargó de matizar la euforia y admitió que las largas negociaciones con la UE, compuestas por 35 capítulos para adaptar las leyes turcas al derecho comunitario, estarían llenas de trabas. *
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