Secuestrada en Argentina por Astiz en 1977 junto a la religiosa Alice Demón

Identifican a Léonie Duquet, la monja francesa desaparecida

En los dos casos está implicado el ex capitán de fragata Alfredo Astiz, que se había infiltrado por encargo de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en el incipiente movimiento de los familiares de los detenidos-desaparecidos en la época más trágica de la Argentina contemporánea.

Duquet había sido secuestrada el 10 de diciembre de 1977 en la Capilla San Pablo, en el conurbano bonaerense, trasladada a la ESMA donde sufrió torturas y luego arrojada al mar en los tristemente célebres Vuelos de la Muerte.

El cuerpo de Antropología Forense dependiente de la Cámara Federal identificó el cadáver de la monja francesa en un cementerio de la localidad bonaerense de General Lavalle.

 

La fundadora de Madres de Plaza de Mayo

En el mismo cementerio habían sido enterradas como NN las fundadoras de la agrupación Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Caeraga y María Eugenia Ponce de Bianco. Sus cuerpos habían sido hallados en la costa atlántica entre el 20 y el 29 de diciembre de 1977, llevadas por las mareas.

La evidencia fue ocultada por más de décadas. La revelación judicial de ayer está basada en un estudio que elaboró el Equipo Argentino de Antropología Forense. La Cámara Federal en el Criminal y Correccional informó de la novedad del hallazgo a Horacio Méndez Carreras, abogado de la familia de la religiosa. Actualmente el letrado es subsecretario de Derechos Humanos de la Cancillería. Recibió la información junto a una abogada francesa que también representa a las familias de las dos religiosas y del subsecretario de Derechos Humanos, Rodolfo Mattarollo.

Por su tesón en la búsqueda de las religiosas, Méndez Carreras recibió del gobierno francés entonces a cargo de François Mitterrrand, la orden de la Legión de Honor.

Según testimonios que figuran en la causa que se sigue contra la ESMA, el 8 de diciembre de 1976, Astiz, que fungía ser familiar de un desaparecido y se ocultaba bajo el nombre Gustavo Niño, señaló con un beso en la mejilla a Nélida Chidichimo para que el grupo de tareas naval la apresara. Logró huir, pero fue testigo de los secuestros de la monja Demón y de varias madres de detenidos- desaparecidos. Dos días después, cerca de su domicilio en Avellaneda, fue secuestrada la fundadora histórica de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de De Vicenti. El mismo día fue secuestrada la monja que ahora ha quedado identificada científicamente. Eran horas de caza de familiares porque entonces desaparecieron otros siete de ellos, mujeres y hombres.

 

Astiz condenado a perpetua

Testigos que sobrevivieron a los horrores de la ESMA atestiguaron que las religiosas fueron brutalmente torturadas y posteriormente «trasladadas» en vuelo nocturno que despegó de noche del Aeroparque porteño, con rumbo al Sur.

Se internó mar adentro con la intención de borrar la traza de los cuerpos que, sin embargo, aparecieron diseminados entre el 20 y 21 de diciembre de 1977 a la altura de Santa Teresita, una playa de la provincia de Buenos Aires.

Luego de 10 años de investigaciones, el equipo forense pudo hallar los restos «NN» en el cementerio de la localidad bonaerense de General Lavalle, y por medios científicos establecer que el cuerpo pertenecía a Léonie Duquet. Participaron, en la mayor reserva, expertos llegados de Francia.

El nuevo dato es impresionante desde todo punto de vista. Desde el judicial ahonda la investigación de lo ocurrido en la Iglesia de Santa Cruz, por la que están procesados con prisión preventiva el mencionado Astiz, así como los ex mandos navales Jorge «Tigre» Acosta, Antonio Pernías y Héctor Fabres.

La causa la tiene el juez federal Sergio Torres que le dio nuevo impulso a la misma desde que fueron declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

La aparición del cuerpo de Duquet confirma lo que se suponía de los traslados y, se dice en el expediente judicial, «explica cómo la Marina habría eliminado a cerca de 4.000 secuestrados que pasaron por ese campo clandestino».

Astiz fue juzgado en ausencia por un tribunal de París por la desaparición y muerte de las monjas y lo condenó a prisión perpetua. Como se señaló, ahora cumple prisión preventiva en la Argentina por aquellos y otros crímenes.

La desaparición de las religiosas es el epicentro de los reclamos oficiales que Francia reitera desde hace años para que el Estado argentino extradite a Astiz para que cumpla una condena por esos crímenes en una cárcel francesa. Pero como el «Angel Rubio» está procesado en este país, se verá si Francia acepta o no la jurisdicción argentina. *

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