"Sharon no se fue de las colonias pensando en nosotros sino en él"

Palestinos temen que Israel les encierre en la gran prisión de Gaza

«Estoy feliz porque los colonos se marcharon sabiendo que sus casas serán destruidas como lo fueron las nuestras y tengo la sensación de respirar. Pero sé que Israel no cumplirá el trato hasta el final y seguirá controlando Gaza», advierte Ahmed Sadooni, de 57 años, responsable del comite central de refugiados del campo de Jan Yunes (sur de este territorio).

Según el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, Israel sólo pondrá fin a los 38 años de ocupación de la franja de Gaza si cede totalmente a los palestinos la soberanía de esta región paupérrima de 360 km2 poblada por 1,4 millones de personas.

«(El primer ministro israelí Ariel) Sharon no se fue de Gaza pensando en nosotros sino en él. Mantener las colonias le salía caro en vidas y en dinero. Además, de cara a la comunidad internacional pareció un gesto de buena voluntad», asegura Sadooni.

Según responsables de la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), Israel «no tiene ningún derecho a imponer a partir de ahora su presencia en Rafah» porque es una frontera únicamente entre Egipto y los territorios palestinos.

En Erez, la situación es diferente porque es limítrofe con el Estado hebreo, y habrá que llegar a un acuerdo sobre los trabajadores palestinos que
Jan Yunes, donde viven 58.000 refugiados, también consideran necesaria una conexión con Cisjordania gracias a una carretera o un corredor seguro entre ambas zonas. Corroborando esta idea, el enviado especial del Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, Unión Europea, Rusia y la ONU), James Wolfensohn, declaró recientemente que la «franja de Gaza debe ser una región de la que sea posible entrar, salir y comerciar libremente, siempre respetando la seguridad de Israel».

«No queremos que Cisjordania se convierta en una nueva Gaza y que todos los colonos que salieron de aquí se instalen allá. Si es así, la resistencia continuará», advirtió Ahmed Said, uno de los líderes del Fatah, partido en el gobierno, en Jan Yunes.

Según muchos palestinos, a los centenares de personas que salieron llorando en brazos de los soldados en las colonias de Gaza, Sharon les prometió una nueva tierra en Cisjordania.

«Esta retirada de Gaza tiene por fin también afianzar su presencia en Jerusalén y es algo que no podemos permitir porque un día será nuestra capital», afirmó Fathi Hamad, líder del movimiento radical Hamas en el campo de refugiados de Jabalia (norte).

En palabras de Majeed Agha, frente a esta situación, la comunidad internacional se ve impotente. «Cuando se encuentran frente a frente con Sharon, no son capaces de obligarle a cumplir sus compromisos», denuncia.

Según estipula el plan de retiradolará la seguridad en el litoral de la franja.

Ayer viernes, responsables israelíes confirmaron estos miedos palestinos y declararon que desean seguir controlando la frontera de Rafah después de desmantelar sus 21 colonias de la zona, con el fin de evitar que se la región convierta en un «arsenal para terroristas». *   

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