Un aliado del presidente Kirchner acusa a Duhalde de "narcotraficante"

Piqueteros duros suben la apuesta

Su vocero real, el ministro del Interior Aníbal Fernández, repite a diario que las manifestaciones de esta semana de una veintena de organizaciones piqueteras están impulsadas por partidos de izquierda que no tienen ninguna chance en las elecciones legislativas de octubre y utilizan a los desocupados como proselitismo.

Sectores de la prensa y de la política le imputan al Presidente permitir el desorden en la principal ciudad del país y en sus inmediaciones. Es visible que cada movilización en estos días genera un verdadero caos de tránsito, acaso por no acordarse con quienes ejercen derechos de petición, por qué lugares deben transitar las marchas.

Pero la confrontación va en aumento. Por lo pronto los piqueteros calificados como «duros», que desde el martes vienen manteniendo un plan de lucha en todo el país, lanzaron ayer un nuevo desafío: acamparán hasta hoy en el Puente Pueyrredón, que une esta urbe con la de Avellaneda y que quedó cortado parcialmente. En esos momentos, el tránsito en varios puntos de la Ciudad estaba endemoniado a lo que se sumaron los alrededores de la Plaza de Mayo, donde está instalado un campamento. En el puente, hoy un lugar emblemático porque allí en junio de 2002 fueron asesinados dos piqueteros, también fue instalado un campamento que, aunque no cubre todo el paso, una parte sigue abierta al tránsito, lo perturba.

Ayer pequeños grupos incursionaron por Puerto Madero, el más moderno y chic de los barrios porteños donde la vigilancia es de la Prefectura Marítima y donde hasta ahora jamás llegaban las protestas. Como parte de la protesta, los piqueteros también levantaron las barreras de los peajes de las autopistas Buenos Aires- La Plata -en Hudson- y del Oeste -a la altura de Moreno- y en la Panamericana -en el cruce con la ruta 197-.

Los cortes y campamentos que se extendieron a varias ciudades del interior forman parte de la semana de protestas que llevan adelante los piqueteros duros en reclamo del aumento a 350 pesos del monto de los planes sociales, de su universalización y de la libertad de los «presos políticos».

El martes, los piqueteros marcharon desde el Parlamento hasta la Plaza de Mayo, donde por la tarde iniciaron el acampe que prometen mantener «por lo menos» hasta hoy, a la espera de que sus demandas sean atendidas por el Gobierno nacional, que diariamente cuestiona a estos manifestantes, al señalar que no eran piqueteros sino «partidos de izquierda». Hoy esperan reunir una multitud en Plaza de Mayo.

Mientras Kirchner tiene ante sí un desafío, se le han abierto otros frentes de tormenta. Uno de sus aliados, el dirigente del Movimiento de Trabajo y Vivienda (MTV), que dirige su aliado Luis D’Elía, acusó a Eduardo Duhalde que puja con el presidente por espacios de poder y posturas, de ser quien controla el comercio de drogas en la provincia de Buenos Aires.

D’Elía, que es además legislador provincial, le arrimó a Kirchner sectores de desocupados organizados y por eso el duhaldismo cree que la acusación nace en la propia casa de Gobierno. Allí lo desmienten, lo que es obvio, pero también han criticado a D’Elía sobre quien cayeron no sólo los duhaldistas sino hombres como el ex presidente Raúl Alfonsín o León Arslanián, que es el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires y también aliado del Presidente.

En rigor, acusaciones tan graves contra Duhalde no son nuevas. A mediados de los ’90 fue un best seller el libro «El Otro», de Hernán López Echagüe, que incluía acusaciones muy duras contra el caudillo bonaerense. Más acá, la líder del ARI, Elisa Carrió, afirmó que Duhalde controla el narcotráfico en la provincia de Buenos Aires.

D’Elía dijo que podrá probar ante las Justicia sus acusaciones si es querellado. Hasta ayer, los abogados de Duhalde no habían querellado al piquetero-diputado por injurias. Duhalde es el coordinador político del Mercosur, cargo al que arribó cuando sus relaciones con Kirchner no se habían deteriorado tanto. Pero un fiscal citó al denunciante para que pruebe sus acusaciones.

D’Elía, pese a sus simpatías por el proyecto político presidencial, fue excluido, al igual que los suyos, salvo en alguna comuna, de las listas para las elecciones de octubre. Días atrás dijo que el 40% de los intendentes que se pasaron del caudillo bonaerense al Frente para la Victoria, la herramienta electoral del kirchnerismo son «mafiosos».

Algunos creen que D ‘Elía necesita endurecer el discurso para dentro de su movimiento, que quedó descontento por ser raleado de las listas de candidatos.

Sea como fuere, lo cierto es que ayer en San Juan, Kirchner , como la ha hecho estos días, acusó a Duhalde de haber dejado un país devastado. *

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