Las mentiras sobre el asesinato de Menezes… y otras
Lo vi por CNN en inglés el miércoles de noche y lo confirmó plenamente la nota del corresponsal de LA REPUBLICA en Londres publicada ayer jueves. Las dos versiones sobre el asesinato del brasileño Jean Charles de Menezes el 22 de julio en la estación Stockwell del metro de Londres son coincidentes. La primera agrega algún detalle más; por ejemplo que la víctima se detuvo brevemente en la estación para recoger al paso un periódico gratuito. La conclusión es irrebatible: la muerte del joven brasileño fue un crimen alevoso. Cada una de las frases que pronunció el comisionado jefe de Scotland Yard Sir Ian Blair como justificación es una mentira flagrante.
Una falsedad sobre otra
Resulta inconcebible que aún se mantenga en su puesto el responsable máximo de este asesinato, inscrita en los marcos de la Operación Kratos, cuya directiva principal era: tirar a matar.
Pero además, ella compromete al máximo la responsabilidad del primer ministro Tony Blair, que en estos momentos anda buceando por las aguas del mar Caribe con orden estricta de que no lo importunen por cosas fútiles. Por lo pronto, no ha dado la cara después de las siniestras revelaciones del día 17. Sin embargo, fue él quien en varias comparecencias televisivas justificó la orden de tirar a matar.
Transcurrieron casi cuatro semanas hasta que se hiciera la luz. Ahora se van conociendo los entretelones. Por ejemplo, que Ian Blair le envió una carta al ministro del Interior británico Charles Clarke el día del asesinato, viernes 22 de julio, para que se cancelara o demorara la investigación oficial. Mientras tanto se echó a rodar la especie de que se trataba de un terrorista suicida y no había más remedio que ultimarlo. Después afirmaron que el occiso estaba «directamente conectado con la investigación y los sucesos» de los atentados fallidos del 21 de julio. Llama la atención que se dijera que las imágenes de CCTV del andén no habían estado funcionando. ¿O se habrán ocultado hasta ahora? En todo caso, la versión de CNN se basa en la reproducción de imágenes televisivas.
Esta versión de ahí su extraordinaria valor fue confrontando cada una de las revelaciones sobre el crimen con las palabras pronunciadas al respecto por Ian Blair, haciéndolo aparecer en la pantalla. El contraste fue abrumador. El comisionado dijo que Menezes caminaba sospechosamente, vestía un sobretodo (hecho desusado para la estación) y cargaba una bolsa. La realidad, como la muestra la pantalla, es que caminó normalmente al salir de su domicilio, llevaba una campera liviana de jean (que se ve en el suelo a su lado en el vagón en que aparece tirado en el piso en medio de un charco de sangre) y no llevaba bolso alguno.
La orden de tirar a matar
La versión policial dijo que Menezes corrió hasta la estación del subte, saltó por encima de los molinetes de acceso e ingresó corriendo y ansioso al vagón.
Las imágenes muestran que caminó normalmente, recogió un periódico gratuito al paso, utilizó la tarjeta normal (semanal) de entrada, viajó por la escalera mecánica, caminó por el andén y subió normalmente al tren. Aquí viene la parte fundamental. Ian Blair dijo que no obedeció a las órdenes de los agentes e hizo movimientos sospechosos. En sus palabras: «He refused to obey». La realidad es que nadie dijo nada. Menezes estaba sentado y un oficial de policía (los dos que actuaron estaban de civil) lo tenía maniatado, con el brazo en la espalda. De inmediato los dos agentes desataron la balacera. Como lo reveló el dictamen forense, tenía siete disparos en la cabeza («he was shot seven times in the head»), uno en el torso, y tres balas se incrustaron en el armazón del vagón. La última imagen, patética, lo muestra muerto en el piso en medio de la sangre.
Desde el pequeño poblado de Gonzaga, en Minas Gerais, los familiares de Jean Charles han reclamado que se haga justicia y exigen responsabilidades al gobierno inglés.
Mentiras antiterroristas
Como en este caso, toda la presunta campaña antiterrorista se basa en mentiras descomunales. Mentira lo de las armas de destrucción masiva de Irak que sirvió de pretexto a la invasión y motivó el suicidio del eminente científico británico que lo reveló a la BBC. Mentira lo de la compra de uranio a Níger por parte de Irak, que fue desmentido por el ex embajador norteamericano Joseph Wilson, lo que por un efecto carambola llevó a represalias contra su esposa y a la cárcel a la periodista del New York Times Judith Miller por negarse a revelar sus fuentes. Mentira en fin es lo que le reprocha Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, a Bush, diciéndole que «no fue a morir por democracia y libertad sino por petróleo y por hacer a tus amigos más ricos». *
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