Miles de manifestantes acusan a Lula y lo tratan de "traidor"

Miles de manifestantes convocados por partidos de la izquierda radical acusaron ayer miércoles en Brasilia al presidente Luiz Inacio Lula da Silva y a su Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) por los escándalos de corrupción que sacuden a Brasil.

Unos 12.000 manifestantes, según la policía, recorrieron la Explanada de los Ministerios detrás de camiones con equipos de sonido, en el primer gran mitin contra el gobierno desde el inicio de la crisis hace más de tres meses.

Movimientos sociales afines a Lula reunieron el martes, también en Brasilia, a unas 10.000 personas para denunciar una tentativa de «desestabilización» orquestada por «sectores oligárquicos» y exigir la investigación a fondo de los casos de corrupción, que limita exclusivamente al ámbito del Congreso.

Entre gritos de «Lula sabía» (de los escándalos) y de consignas contra la «traición» del ex sindicalista que llegó al poder en 2003, los manifestantes del miércoles reclamaron una moratoria del pago de la deuda pública y una ruptura con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) enarbolaba además la consigna «Fuera todos» (políticos y legisladores), un objetivo que debe cumplirse a través de la «movilización popular», según dijo a la AFP José María de Almeida, presidente de esa fuerza, que rompió con el PT en 1994.

El lema no es compartido por el Partido del Socialismo y la Libertad (PSOL) formado en 2004 por congresistas expulsados del PT. Ese partido cree que sólo deben irse «los corruptos» y que la continuidad del mandato de Lula debe decidirse en un referéndum, explicó a la AFP el diputado Joao Batista Oliveira, más conocido como «Babá».

Numerosos participantes eran de condición humilde, de todas las edades, que se desplazaron desde lugares alejados de Brasil para expresar su «indignación» por la situación que vive el país.

«Lula era nuestro vecino; siempre voté por él, y ahora sale con estos sobornos», afirmó Fátima Marques, una costurera jubilada de la zona industrial de Sao Paulo.

El PT pidió este miércoles «perdón» por los escándalos, que a su juicio se limitan a la formación de una caja paralela para financiar campañas electorales, sin que Lula lo supiera. El Congreso, por su lado, investiga si esos fondos sirvieron además para sobornar a diputados, y si se manejaron desde el gobierno.

«Lula fue un fraude histórico», afirmó Almeida, el líder del PSTU, quien calificó al mandatario de «jefe de banda delictiva con ramificaciones en el Congreso Nacional».

Los manifestantes denunciaron las orientaciones económicas adoptadas por Lula desde que llegó al poder, de neto corte ortodoxo.

El diputado Babá anunció su intención de presentar un recurso judicial para invalidar la reforma del sistema de jubilaciones votada en 2003, por considerar que pudo haber sido «comprada» con las presuntas mensualidades pagadas a diputados.

Babá cree que Lula debería imitar a su colega venezolano Hugo Chávez, quien legitimó su poder en un referéndum. *

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