La madre del soldado muerto
NIKO SCHVARZ
HAY HECHOS en apariencia pequeños, pero que tienen el valor de un símbolo y encierran la síntesis de una situación, de hondo dramatismo en este caso. Es lo que sucede con Cindy Sheehan, madre del soldado Casey Sheehan, muerto en Irak, la cual monta guardia desde hace días frente al rancho de Crawford, Texas, donde el presidente Bush disfruta de sus vacaciones. Está rodeada por un grupo de simpatizantes de su causa, pero sin duda expresa el sentir de muchas madres, sobre todo de los ciento cincuenta mil soldados enviados a Irak, y de sectores cada vez más amplios del pueblo norteamericano.
Por el retiro de las tropas
La señora quiere plantearle a Bush (que hasta el momento se ha negado a recibirla) su oposición a la guerra y el reclamo de retiro de las tropas norteamericanas de Irak. Ese pequeño micromundo (un poblado de menos de mil habitantes) resume la gran controversia sobre la política exterior que hoy cruza la sociedad norteamericana.
Este debate ha tenido un punto de inflexión importante. Hoy son mayoría quienes no apoyan la continuación de la guerra y la permanencia de las tropas en ese lejano escenario. Correlativamente han caído los índices de popularidad de Bush a sus niveles más bajos. Influyen en ello dos órdenes de factores, o quizá tres.
El primero es sin duda el aumento inquietante del número de soldados norteamericanos muertos. Lo que se presentó desde el principio como un paseo militar al estilo del hitleriano al comienzo de la guerra tiene ahora como contrapartida cerca de dos mil muertos que vuelven envueltos por la bandera, con la conmoción que ello provoca en sus poblaciones de origen. El Pentágono ha debido revocar la orden inicial de no difundir las fotos de los soldados en el cajón. A pesar de la campaña mediática, en la cual la casi totalidad de los medios marcaron el paso repitiendo el discurso oficial, mucha gente hoy se pregunta por qué causa estos jóvenes (en buena proporción negros y latinos) entregaron sus vidas. Y aquí viene la segunda razón. Se ha generalizado la percepción (y lo mismo sucede en Gran Bretaña, incluso en mayor grado) de que todas las causales invocadas para descerrajar la invasión, son mentiras. La existencia de las armas de destrucción masiva, esgrimida por los bombardeadores de Hiroshima y Nagasaki, resultó probadamente falsa. Se va levantando el velo, y aparecen las verdaderas razones: el petróleo y el dominio de una región estratégica.
Ralph Nader y Susan Sarandon
No vale la pena morir por esta causa. Ni tampoco torturar como se hizo en Abu Ghraib, ni arrasar ciudades como se hizo en Faluya, ni masacrar gente como se hace todos los días, en la espiral de sangre renovada a diario, de uno y otro lado, al punto de que ha dejado de ser noticia en los medios.
Precisamente a estos temas se refiere Ralph Nader (varias veces candidato presidencial, hoy defensor de los consumidores) en una carta abierta de respuesta a un reciente discurso del presidente en que éste afirmaba que «valía la pena» continuar la guerra. Nader explica que quienes se sacrifican son los soldados y sus familias, la gente modesta, pero que con la guerra se enriquecen como nunca las grandes compañías y «se acelera la concentración de la riqueza en manos del 1% más próspero. Cita el caso paradigmático de Halliburton, que paga una estupenda compensación al vicepresidente Cheney y recibe contratos multimillonarios «aunque la auditoría del Pentágono y el diputado Henry Waxman demostraron sus inmensos desperdicios, su bajo rendimiento y una corrupción nada pequeña».
Le pregunta también a Bush cuántos son «los hijos y las hijas de los poderosos de la política y la economía que están de patrulla en el triángulo sunnita».
Y termina afirmando que, como lo reconoció en su momento el director de la CIA, Porter Goss, «los programas antiterrorismo terminan ayudando a reclutar terroristas».
Por su parte, la gran actriz Susan Sarandon (recuerden Thelma y Louise) denunció la campaña de denigración que realiza la gran prensa contra los actores, guionistas y realizadores que se movilizan contra la guerra de Irak, al extremo de que varios diarios publicaron en la portada su foto y su nombre al lado de Bin Laden.
La periodista encarcelada
Hablando de la prensa, no debe olvidarse que está encarcelada la periodista Judith Miller porque se negó a revelar las fuentes de un artículo suyo en The New York Times, del cual surge la identidad de un miembro de la CIA. Esa es la tercera razón: mucha gente puede darse cuenta a través de este hecho (que es uno entre muchos) de que la proclamada campaña «antiterrorista» de Bush lleva al pisoteo de las libertades civiles y de los derechos democráticos que constituían una tradición norteamericana. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad