Chile puso fin a "enclaves autoritarios de la constitución pinochetista"

En una solemne sesión el pleno del Congreso chileno ratificó ayer martes 58 enmiendas a la Constitución que en 1980 impuso la dictadura del general Augusto Pinochet y puso fin a los llamados «enclaves autoritarios».

Las reformas fueron aprobadas por 150 votos en favor, tres en contra y una abstención, con la totalidad de los parlamentarios reunidos en el salón de honor del Congreso chileno en el puerto de Valparaíso, 120 km al oeste de Santiago.

«Hoy Chile se une tras este texto constitucional», dijo el presidente chileno Ricardo Lagos tras destacar que el anterior texto no reflejaba el sentir mayoritario de los chilenos.

«Hoy entonces tenemos en Chile un día de alegría, de unidad, de reencuentro con nuestra historia», agregó el mandatario, hablando en el Palacio presidencial de La Moneda en Santiago, tras la aprobación de las reformas. Las reformas, que para muchos significan el término de la transición a la democracia en Chile, ponen fin a la mayoría de los mecanismos que los militares establecieron en la Constitución durante la dictadura (1973-1990).

Las enmiendas eliminan los nueve cargos de senadores designados sin votación popular que dejó el régimen de Pinochet y devuelven al presidente de la República la facultad de remover a los altos jefes de las Fuerzas Armadas.

Los senadores designados tuvieron hasta ahora un rol clave al momento de inclinar la balanza en favor o en contra de determinados proyectos. Los primeros nueve que ejercieron esas funciones durante ocho años fueron nombrados directamente por Pinochet y se convirtieron en el principal muro de contención para las reformas.

La renovación del Senado en 1998 permitió una composición más heterogénea de los parlamentarios designados, nombrados por el presidente, la Corte Suprema, los rectores de las universidades y las instituciones armadas, y aminoró la influencia de la llamaba «bancada militar».

La actual composición del Senado mantiene a cuatro representantes de las Fuerzas Armadas, que son altos jefes retirados del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la policía militarizada de Carabineros.

La influencia militar también quedará limitada con la restitución al presidente de la facultad de remover a los jefes militares y el director general de la policía de Carabineros. De igual manera, la nueva Carta cambia las atribuciones del Consejo de Defensa del Estado (Cosena), que ahora sólo será un órgano consultor sin poder resolutivo.

Las modificaciones eliminan además los cargos de senadores vitalicios que la Constitución reservó para los ex presidentes y que actualmente sólo ocupa el ex mandatario demócrata cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000).

Pinochet asumió como senador vitalicio cuando entregó el poder el 11 de marzo de 2000, pero en julio de 2002 renunció al cargo después que la Corte Suprema lo sobreseyó en el primer juicio abierto en su contra por violaciones a los derechos humanos atribuidas a su régimen. *

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