El pequeno país europeo es ahora el líder del frente contra Pinochet

Bélgica desafía al general

Ayer lunes, la Alta Corte de Justicia de Londres rechazó los recursos presentados por Bélgica y seis organizaciones de derechos humanos que intentaban oponerse a la liberación ya casi ineluctable del ex dictador chileno.

Bruselas interpuso un recurso ante la Justicia británica para obtener un contra-peritaje médico del senador chileno, de 84 anos, efectuado por un colegio de médicos independientes, entre ellos un forense belga.

La semana pasada la cancillería chilena había manifestado al gobierno belga su «sorpresa» y malestar por su acción para impedir la liberación de Pinochet.

Bélgica es uno de los cuatro Estados (junto con Espana, Francia y Suiza) que requirieron formalmente la extradición del general chileno.

A fines de octubre de 1998, refugiados chilenos iniciaron una acción judicial en Bélgica contra Pinochet. No obstante, el proceso belga es subsidiario del de Espana.

El gobierno belga, que como el de Francia y Suiza esperaba el resultado de la petición de extradición espanola inicial antes de comenzar sus gestiones, cambió de estrategia en cuanto estuvo claro que Madrid no haría nada para rebatir la gracia médica.

El lunes pasado, un miembro del gabinete del canciller belga, Louis Michel, había afirmado que si la Alta Corte de Londres se negaba a aceptar la comisión rogatoria, ello podía provocar «un conflicto jurídico entre los dos países sobre la aplicación de una convención internacional (la de 1959 sobre la ayuda mutua judicial)», y mencionó la posibilidad de un eventual recurso al respecto ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

El 13 de enero, al recibir en Bruselas a un grupo de chilenos miembros de una coordinadora contra la impunidad y por la democracia en América Latina, el canciller Michel senaló que si no había resultados en el procedimiento de extradición de Pinochet, ello ocasionaría «una terrible sensación de impotencia» en la comunidad internacional.

«El objetivo de esos trámites no es otro que conseguir que un dictador se sienta atrapado por su historia», indicó entonces Michel.

Un pequeno país El pequeno país europeo no ceja en su compromiso en favor de los derechos humanos, como demuestra lo hecho ayer. Según los expertos, las raíces del nuevo movimiento belga en favor de los derechos humanos deben buscarse en la «revolución cultural» que en junio pasado llevó a la derrota de los cristiano-sociales, que desde hacía 20 anos gobernaban el país.

La derrota de los cristiano-liberales y el nacimiento de una coalición entre liberales, socialistas y verdes fue posible gracias a un «examen de conciencia» hecho por los belgas ante el descubrimiento de algunos escándalos, como el del paidófilo que asesinó a varios ninos por haber sido liberado con la connivencia policial y el de la venta de carne con dioxina.

En el nuevo Ejecutivo del premier liberal Guy Venhofstadt, todos los ministros son «caras nuevas» que se enfrentan por «primera vez» al frente de compromisos gubernamentales, pues hasta ahora siempre estuvieron en la oposición, reivindicando transparencia y moralidad.

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