Un argentino dispuesto a resistir retiro
«Realmente, no decidí venir a vivir a Gaza. Fuimos expulsados de Atsmona, la colonia del Sinaí en 1982 (hoy territorio egipcio) y el gobierno nos trajo aquí para crear Neve Dekalim», recuerda, preparándose para el ‘shabbat’, la fiesta religiosa semanal para los judíos.
Por esta razón, Heimenrath, nacido en Buenos Aires dentro de una familia de judíos alemanes, ha decidido quedarse en su casa junto a su esposa y tres de sus hijos y mantiene la esperanza de convencer a los soldados que golpeen a su puerta de que la evacuación de colonos dispuesta en el marco del plan de retirada israelí de Gaza «no es la solución».
«Resistiremos pacíficamente y les será muy difícil echarnos», advierte.
No obstante, Heimenrath reconoce que ha sido duro ver a algunos vecinos marcharse y a otros preparar las maletas y la mudanza. «Pero hay otras personas del exterior que han venido a apoyarnos. La población de Neve Dekalim se ha multiplicado por dos en las últimas semanas», explica.
En esta colonia, cuyo nombre significa el ‘oasis de las palmeras’ viven 2.500 personas y es la mayor de los 21 asentamientos israelíes de la franja, cuya evacuación comenzará la semana próxima.
La decepción del argentino frente al gobierno del primer ministro Ariel Sharon, por el que «desgraciadamente» votó es enorme. Traición, amargura, desengaño, son palabras que repite a menudo.
«Hay que diferenciar entre Estado y gobierno. Nosotros estamos muy contentos con nuestro Estado porque lo soñamos durante 2.000 años y tenemos un problema con nuestro gobierno pero sabremos vencer este problema», afirma.
Según este ingeniero electrónico, las autoridades «todavía no han explicado» las razones para que las colonias sean evacuadas.
«Sabemos que la situación de Israel será peor cuando nos vayamos, sobre todo desde el punto de vista de la seguridad. Los palestinos van a armarse y a lanzar misiles contra Israel. Basta con leer la prensa», subraya.
Con aire profético, asegura que «el terror aumentará». «Tras esta victoria sobre Israel, los terroristas cobrarán fuerza. Vamos a hacer un sacrificio enorme para nada», vaticina.
Pese a que Heimenrath jura «ser argentino hasta la muerte», nada recuerda a Buenos Aires en el salón de su casa, presidido por un cuadro inmenso de Jerusalén sin la mezquita Al Aqsa, lugar santo musulmán.
«Siempre tuve muy claro que yo tenía que vivir en Israel. Argentina acogió a mis padres y me dio una educación. Es mi país igual que Israel», explica con un inconfundible acento porteño que los años no han borrado. *
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