Cerveza papal y salchichas Ratzinger en el país natal de Benedicto XVI

Desde la «cerveza papal» a las «salchichas Ratzinger», los comerciantes bávaros de Marktl am Inn, la ciudad natal de Benedicto XVI, explotan el filón de las especialidades gastronómicas para ampliar la gama de productos derivados del pontificado.

En esta pequeña y apacible localidad cerca de la frontera con Austria, mecida por las campanas de la iglesia y el cacareo de las gallinas, todos los escaparates exhiben fotos o artículos relacionados con el soberano pontífice.

El éxito del momento es la «Papstbier», la cerveza del papa, en cartones de cuatro botellas o en tamaño magnum de dos litros. En una rara mezcla de marketing y de culto a la figura de Benedicto XVI, esta bebida fabricada por la cervecería Weideneder, de la vecina localidad de Tann, con una graduación alcohólica de 5,5 grados, se vende incluso hasta en las floristerías.

En la plaza del mercado, en la panadería Leukert, las «gorras papales» y los vieneses con uvas pasas en forma de mitra se venden, literalmente, como pan caliente.

Más ricos que el «pan del Vaticano», son las «Papsttörtchen», pastitas rectangulares con crema de chocolate o de café decoradas con una cruz de mazapán de almendras, que realmente hacen agua la boca. Otra de las tartas que se sirven en la cafetería de enfrente es la «Benedikttorte», con el emblema «B XVI» estampado en la parte superior.

La charcutería de Renate Alber hace publicidad con sus «Ratzingerbratwurst» (salchichas Ratzinger para asar a la brasa), los «Papststäbe» (cayado del Papa), y se jacta de haber vendido 50 «Papstsalamis» (salame del Papa) a un austríaco de una localidad vecina a la frontera. Su competidor propone a su vez las «Pilgerwurst» (las salchichas de los peregrinos).

En la misma calle, la de la parroquia, dos tiendas de regalos compiten vendiendo figuras de cera, velas, inciensos, frascos de «agua bendita», posavasos, pegatinas, llaveros, cruces, medallones, platos, tazas y jarras de cerveza con la efigie de Benedicto XVI.

En un repisa de recuerdos a la entrada de la pensión Oberbräu, en la plaza del mercado, un libro de cocina titulado «Lo que las mujeres de Marktl cocinan», desvela las recetas bávaras que tanto aprecia Benedicto XVI (incluso en Roma, donde habitualmente acudía a un restaurante típico de Baviera).

En la tienda de textiles de la localidad, almohadones y camisetas están decorados con el retrato sonriente del Papa, mientras que en el ayuntamiento un cartel recuerda a los coleccionistas de monedas que es posible encargar piezas de plata acuñada con la efigie de Benedicto XVI y de la casa donde nació el 16 de abril de 1927. La edición está limitada a 50.000 ejemplares en todo el mundo. *

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