Una bendición papal para las empresas alemanas

Los mercaderes del templo van al paraíso

Volkswagen fue la primera en convertirse. En abril pasado, apenas elegido el Sumo Pontífice, el fabricante alemán de automóviles anunció que deseaba construir un ‘papamóvil’ blindado para los desplazamientos de Benedicto XVI en Colonia. Un portavoz ofreció, tentador, «más bien un (todoterreno) Touareg o una limusina de lujo Phaeton, antes que un Polo» (el modelo más económico de VW.

Sin embargo, Benedicto XVI no se dejó seducir y Volkswagen se contenta ahora con una función más humilde: poner a disposición de las JMJ un centenar de vehículos. La compañía aérea Lufthansa transportará al Santo Padre, pero el Papa mantiene la costumbre de su predecesor de viajar al extranjero con la compañía italiana Alitalia para regresar en un avión de la compañía del país visitado.

Esta vez, el avión realizará una ruta especial sobrevolando Baviera (sur) y si el cielo lo permite Benedicto XVI podrá ver desde el aire su pueblo natal de Marktl am Inn y Ratisbona, donde residió, explicó Lufthansa en un serio comunicado de prensa.

El grupo energético RWE se encargará de llevarle la luz a los peregrinos, como la energía que alimenta altavoces y pantallas gigantes para la multitudinaria misa que tendrá lugar el domingo 21 de agosto. En total, RWE ofrece cerca de un millón de euros (1,22 millones de dólares) en prestaciones en especie, pero «no cree» que esto tenga un efecto sensible sobre los negocios, asegura un portavoz.

Es difícil de todas formas ver entre tanto desenfreno de anuncios sólo un bello gesto de generosidad.

Al igual que en un espectáculo deportivo, las JMJ se han convertido en un escaparate comercial. Los organizadores aducen que tienen que cubrir al menos el 7,5% del costo total, evaluado en 100 millones de euros (122 millones de dólares) con el patrocinio y las donaciones de empresas. Agregando los productos derivados, esta contribución debería ascender al 15%.

Al igual que en un Campeonato Mundial de Fútbol o en los Juegos Olímpicos, las JMJ tienen también sus patrocinadores oficiales. Las instituciones (Deutsche Post, Deutsche Telekom), un gran grupo químico farmacéutico (Bayer), pero también pequeñas agencias de viaje, tiendas de calzado, cajas de ahorro locales, etcétera.

No parece muy compatible con la moral cristiana. «Hemos buscado las empresas que tienen los mismos objetivos, que están establecidas en la región…», explicó a la AFP el gerente de la sociedad organizadora, Hermann-Josef Johanns. «Si hubiésemos tenido tres veces más de empresas queriendo patrocinarnos, quizá hubiéramos tenido más escrúpulos», admitió. «Pero lo que hay es decente», puntualizó, especialmente en lo relacionado con las prestaciones en especie que constituyen más del 75% del aporte de las empresas. «Â¡No es como en la Copa del Mundo de Fútbol!», aseguró. Ello no impide que las JMJ tengan su estampilla de correo dedicada a este acontecimiento o su logotipo estampado en una amplia gama de productos. Es por una buena causa (los ingresos ayudan a financiar la manifestación), pero con una relación a veces lejana con la religión.

El sitio oficial comercializa junto a rosarios, llaveros e incluso vino que no siempre está reservado a la misa… *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje