A Bush no le gusta la agenda de la Cumbre de las Américas
Mar del Plata, sede de esa Asamblea, está bajo vigilancia excepcional tanto ante potencial incursión de islamistas fundamentalistas (adeptos musulmanes fueron detenidos o demorados y están bajo escrutinio), como para desalentar lo máximo posible la concurrencia que quiere, impulsada por un amplio espacio, repudiar al presidente norteamericano, tanto por sus atrocidades en el Medio Oriente como por esa impulsión imperial de querer enrolar a todos bajo su hegemonía que tiene una sigla especial: el ALCA.
De lo que menos se habla, pero se murmura, es de la sorda lucha dentro del gobierno de Néstor Kirchner, de cómo actuar tanto como anfitrión como qué posiciones adoptar. Tanto por razones protocolares como que el ministro de asuntos exteriores, Rafael Bielsa, debe equilibrar sus atenciones específicas con las de candidato oficial en la Capital Federal, distrito que con el de la provincia de Buenos Aires es la obsesión del Presidente; es el vicecanciller, Jorge Taiana, quien lleva la Cumbre. Aunque también es candidato a diputado nacional pero por la mayor de las provincias, allí el peso de arrastre lo llevará Cristina Fernández, pretendiente a senadora nacional, seguirá piloteando la agenda del Palacio San Martín.
Taiana subrayó una y otra vez que el título del encuentro entre el 4 y 5 de noviembre en Mar del Plata es así: «Crear Trabajo para Enfrentar la Pobreza y Fortalecer la Gobernabilidad Democrática», que además ha sido consensuado por los cancilleres del Grupo Rio -se viene para el 23 de este mes- la del nivel de Presidentes, en San Carlos de Bariloche, y en el aire se respira que Washington presiona por cambios en la agenda, con sus reclamos de libre comercio a ultranza, que sería, y Canadá piensa lo mismo, la herramienta para cumplir con los objetivos del encuentro.
Ayer el bien informado columnista de La Nación, Joaquín Morales Solá, escribe que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, debió terciar ante Kirchner «porque Washington mascullaba preocupación por el documento de la cumbre de presidentes americanos de noviembre, que se hará en Mar del Plata. La Argentina, país anfitrión, tiene el derecho de confeccionar un borrador del documento y tiene, a la vez, la obligación de moderar y componer. Resulta que el primer borrador del documento se hizo cargo de problemas que afligen, más bien, a Brasil y a México».
Lavagna en favor de concesiones a Washington
«Lavagna habló con Kirchner y con el propio Bielsa para que se atendieran los reclamos de Bush. Hay párrafos que deben defender Brasil y México, les deslizó. Hubo acuerdo. Kirchner no le hace bromas electorales a Bush», escribe el diario.
Como Bielsa, y además Taiana, serán elegidos diputados nacionales habrá un relevó de ministro en la cartera que sigue el tema externo. Lavagna es un nombre que se menea y aunque ahora de esa u otra cartera donde quedaran vacancias por iguales motivos es hablar en abstracto.
Primero porque Kirchner es celoso de sus prerrogativas, y luego deberá leer qué dirán la urnas en octubre. Un dato: el Presidente habla frecuentemente por razones obvias como el ministro sobre temas internacionales.
Lavagna y Bielsa también, son más pro norteamericanos que el Presidente, lo que no quiere decir que Kirchner sea hombre de confrontación con los EEUU.
Los dos primeros son los que dicen a oídos atentos a escuchar sin chequeo lo que los dos cuentan. Por caso que Argentina sin el apoyo explícito de Washington en el FMI o implícito en el proceso de canje de la deuda en default no habría podido materializar su objetivo. Y dice La Nación: «el temperamento de Bush no perdona las ingratitudes».
Huele a presión. A Lavagna, que está muy bien considerado por un sector importante por su política económica, le caen también objeciones de otros y a veces, hace correr versiones que son moneda falsa. Tiempo atrás contó en off the record, que Venezuela incumplía sus acuerdos con Argentina, que no compraba lo que se había comprometido cuando este país recurrió a Caracas para el envío urgente de fuell oil para paliar un momento difícil en materia energética. El embajador venezolano en carta a La Nación hizo trizas esa opinión y el ministro calló.
Recordar ese caso es pertinente por lo escrito en esta columna como por que el miércoles está aquí Hugo Chávez para firmar acuerdos de fuste con Argentina para la construcción de buques petroleros.
Será además ocasión para avanzar sobre integración de astilleros navales (donde Brasil es de la partida), así como camina en dirección a la integración energética.
Son pasos en contrario al ALCA, aunque no lo sean para el ALBA que promueven Chávez y Fidel Castro.
Pero son senderos que no miran a Washington con fervor, aunque EEUU «no perdone ingratitudes». Res non verba. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad