Difícil comienzo para Albright
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, tuvo un difícil comienzo de misión ayer en Moscú. En la tarea de realizar un primer sondeo a alto nivel sobre la Rusia de esta era posterior a Yeltsin, Albright chocó con los previsibles «niet» de su colega Igor Ivanov.
«Niet» sobre Chechenia, donde ante sus advertencias sobre los riesgos que Moscú corre de arruinarse la reputación y quedar aislado, la secretaria de Estado tuvo como respuesta un «informarse mejor» sobre los hechos.
Y «niet» sobre el escudo espacial y la propuesta norteamericana de renegociar el tratado antimisil (ABM) de 1972, sobre la cual los rusos insisten en decir que se trataría de un «error muy grave». No facilitó el diálogo el caso de Andrei Babitski, el periodista de la radio norteamericana Free Europe, arrestado por los militares rusos en Grozny y sobre cuyo destino se interesó especialmente Albright, sólo para obtener como respuesta un «se verá», dado que las acusaciones hechas al corresponsal son nada menos que de participación en banda armada por el presunto apoyo dado a los guerrilleros chechenos.
O sea que el comienzo de Albright no fue para nada brillante, pero es tan sólo un comienzo. Todo podría cambiar el miércoles, cuando, antes de viajar a Croacia se reúna con el presidente interino, Vladimir Putin.
Clinton-Putin No se excluye que en esa ocasión se concrete esa nueva cumbre de la cual en Moscú se habla desde hace días, y que se tenga una nueva fecha para una reunión Clinton-Putin que podría tener lugar antes de las presidenciales rusas del 26 de marzo. En ese momento todo parecería distinto a lo que fue ayer.
En tanto, hoy martes, la secretaria de Estado participará con Ivanov y los cancilleres de Israel y de los principales países árabes en la reanudación de las negociaciones multilaterales de apoyo al proceso de paz en Medio Oriente, interrumpidas desde hace más de tres anos.
Más de forma que de sustancia, la conferencia fue ampliamente deseada por Moscú para reafirmar su propia presencia en la política grande del mundo.
Tal vez también por ese motivo, a Madeliene Albright, que hablaba de aislamiento de Moscú por el caso Chechenia, el vocero del Kremlin, Serguiei Iastrzhembski, le respondió que «es difícil imaginarse cómo Rusia pueda estar aislada».
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