Uno de los Estados con más soldados caídos en la guerra de Irak, junto a California y Texas

Consternación en suburbio obrero de Ohio tras muerte de marines

Flores, pequeñas banderas, cintas, mensajes de condolencias, fotos y animales de peluche fueron colgados cerca de la entrada del cuartel sobre las rejas que rodean el predio.

Los habitantes de Brook Park vienen en pequeños grupos a rendir homenaje a los desaparecidos, depositando a su turno arreglos florales, apretando la garganta para leer los testimonios y secándose las lágrimas.

«Esto realmente duele», admite sacudiendo la cabeza Art Leger, un veterano de la guerra de Vietnam, que el jueves seguía sin saber si su hijo, Art junior, que estaba alistado en la décima unidad era una de las víctimas.

Ohio (noreste) se está convirtiendo rápidamente en uno de los Estados que paga mayores tributos en vidas humanas a la guerra de Irak, junto a California (suroeste) y Texas (centro-sur).

Desde que fue enviada a Irak a principios de la última primavera, la compañía Lima del 25 Regimiento de Marines perdió 20 hombres, todos reservistas de Ohio, con sede en Brook Park y cerca de Columbus.

El vehículo de asalto blindado que trasladaba a los 14 marines muertos el miércoles quedó achatado como un panqueque a causa de la explosión de una bomba artesanal de gran potencia en Haditha, en la provincia rebelde sunita de Al-Anbar.

Se trató de uno de los ataques más violentos contra efectivos estadounidenses desde la invasión del país en marzo de 2003.

La compañía Lima ya había perdido el lunes a cinco hombres pertenecientes al tercer batallón de Brook Park durante un enfrentamiento con insurgentes cerca de Haditha. En mayo último había perdido a cinco hombres en pocos días durante diferentes emboscadas.

En Brook Park, un suburbio en el que se sitúa una planta de la automotora Ford, está el principal aeropuerto de Cleveland y los cuarteles generales de la 4a División, no pueden comprender lo que ocurrió. «Esta comunidad tiene el corazón partido, todos están llorando las pérdidas», señala el legislador local Dennis Kucinich, quien hizo de su dura oposición a la guerra el centro de su fallida carrera por la presidencia el año pasado.

Vuelvo «a mis recuerdos más sombríos», declara un veterano de la Marina, Bill Cohen, que vive en Parma, una pequeña localidad vecina de la que era originario uno de los soldados muertos el lunes, Jeff Boskovitch, de 25 años.

«No hay palabras para decir lo que se siente», comenta su mujer, Lorraine, cuando piensa en su hijo muerto en combate durante la guerra de Vietnam.

Cerca de ella, un cartel con la bandera de Estados Unidos con las palabras «Que Dios bendiga a nuestros héroes caídos».

Desde Texas, donde está de vacaciones, el presidente George W. Bush rindió este viernes homenaje a las familias de los soldados muertos. *

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