En sintonía con Cuba y China

Chávez quiere un "socialismo del siglo XXI"

«El discurso de (Simón) Bolívar (héroe independentista latinoamericano) era muy limitado y Chávez se dio cuenta que tanto la humanidad como la sociedad latinoamericana necesitaban una nueva teoría», dijo el cientista político alemán radicado en México Heinz Dieterich, autor de textos que auspician un nuevo socialismo, de visita en Venezuela invitado por el gobierno.

Dieterich, cuyo libro «Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI» es publicado febrilmente por varias gobernaciones locales, sostuvo que Chávez lanzó la idea en enero pasado en el Foro de Porto Alegre, que lucía «agotado y parecía más bien una escuela de verano».

«No fue una propuesta táctica sino por el agotamiento del discurso del Foro de Porto Alegre», aseguró Dieterich, también profesor de la Universidad Autónoma de México.

«Más allá de que en él (Chávez) se esté produciendo un cambio, el ideario socialista le permitiría al gobierno y al presidente tener un auditorio mayor a nivel internacional», estimó César Henríquez, profesor de ciencias sociales de la caraqueña Universidad Católica Andres Bello.

«Me parece que es su modo de sintonizar con dos países: Cuba y China y fundamentalmente con China», agregó Henríquez.

Chávez, quien antes se definía como «humanista y bolivariano», se lanzó a las aguas profundas del socialismo a partir de febrero, generando una inmediata polémica con sus adversarios y el revuelo entre sus partidarios.

«El mejor camino de hacer un mundo posible no es el capitalismo, sino el socialismo (…), el socialismo del siglo XXI (…) para avanzar hacia un mundo de igualdad, libertad y justicia», dice Chávez aseverando que el primer socialista de la historia fue Cristo y el primer capitalista Judas.

En junio varias encuestadoras investigaron el impacto de estos planteamientos.

Datanalisis dijo que 28,7% de los venezolanos optarían por el socialismo contra 22,5% que prefieren el capitalismo.

Para Dieterich, Venezuela y Cuba son «fases en transición» hacia ese nuevo socialismo. «He interpretado la revolución bolivariana y el proceso de integración latinoamericano como la fase de transición hacia el nuevo socialismo».

«Cuba también pretende llevar su proyecto hacia el socialismo del siglo XXI pero desde un punto de partida diferente al de los venezolanos, pero el objetivo es una sociedad democrática y justa», subrayó Dieterich, quien ayuda al gobierno de Chávez en la creación del Instituto de Altos Estudios Estratégicos.

A su juicio, el modelo venezolano se asemeja más a los gobiernos nacionalistas guatemaltecos de Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz (1945-1954) o al del Frente Sandinista en Nicaragua (1979-1990) que al de Cuba, porque en Venezuela «se mantiene la superestructura política de la sociedad burguesa». Chávez tiene una relación estrecha con el presidente cubano, Fidel Castro, a quien considera su amigo personal y uno de sus principales inspiradores y Cuba asesora en múltiples aspectos a la «revolución bolivariana».

Para Henríquez, Chávez busca la sintonía con China «porque precisamente en ese país se está hablando de un socialismo de nuevo tipo compatible con la economía capitalista». Está planteando «un socialismo que combine diferentes formas de propiedad y que sea en democracia». *

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