Más leña a la hoguera
Ante una opinión pública que le recriminaba que la doble serie de atentados del 7 y 21 de julio en Londres eran consecuencia directa de la guerra de Irak, Tony Blair respondió que persistiría en su actual política en su país, en Irak, en Afganistán y en el conflicto palestino-israelí, y que su alianza con Estados Unidos en el panorama internacional era inconmovible. Tras lo cual afirmó que mantendría la orden a las fuerzas de seguridad de tirar a matar a los sospechosos de actos terroristas.
Operación Kratos
El asesinato a mansalva del joven trabajador brasileño Jean Charles de Menezes forma parte de un operativo denominado Operación Kratos, que incluye específicamente la orden de disparar a la cabeza, trasmitida desde las máximas jerarquías a todo el personal ejecutivo. Ahora se ha dotado a la misma de una justificación biológica. Se dice, como lo hizo el jerarca máximo de Scotland Yard, Ian Blair, que el disparo a la cabeza evita que el presunto terrorista haga los movimientos necesarios para detonar la carga explosiva. El detalle es que Menezes no portaba ninguna carga, y también era falso que sus documentos estuvieran vencidos o que reconocieran en él la imagen de un terrorista. Los brasileños residentes en Londres volvieron a desfilar por las calles con un gran cartel que decía: «Terrorismo es eso: matar a Menezes», en la víspera de la repatriación de sus restos a su Minas Gerais natal.
Los sucesos de Londres están llevando al recrudecimiento de la legislación represiva en toda Europa. Le Monde escribe que «de Londres a Roma las capitales europeas refuerzan sus dispositivos de seguridad». En Gran Bretaña, donde se ha desplegado la mayor cacería humana de su historia, se proyecta extender de 14 días a tres meses el período en que una persona puede mantenerse detenida sin cargos y sin dar cuenta a la justicia, a la vez que se habrá de establecer el espionaje del correo electrónico y de las conversaciones telefónicas (como ya existe en Estados Unidos, además de los mecanismos diabólicos de censura y autocensura de prensa, bajo el imperio de la Patriotic Act, númen inspirador de toda esta política represiva). Ya se sabe que la misma autoriza al ejército estadounidense a intervenir a pretexto de operativos antiterroristas, sin hablar ya de los vejámenes y torturas inauditas en las prisiones de Guantánamo y de Irak.
Un sistema de vigilancia por video en todos los medios de transporte está a punto de establecerse en toda Europa (video surveillance le llaman los franceses). El primer ministro Dominique de Villepin dijo que en Francia se aplicarían las medidas señaladas, pero que no se daría orden de tirar a matar. En ese sentido se deslindó.
La cacería humana
En Gran Bretaña, en actitud vergonzosa, los conservadores y los liberal demócratas (o sea, la oposición de Su Majestad) de hecho dieron vía libre a Blair para hacer lo que se le antoje. Pronunciaron apenas unas endebles palabras de compromiso. Hay Blair para rato.
La furia represiva desbordante de Londres se traslada a otras latitudes. A pesar de que la pista pakistaní terminó en un fiasco completo (tanto en lo referente a los atentados de Londres como a los de Sharm-el-Sheik), en Pakistán han sido detenidas más de 600 personas después de los atentados de Londres en el curso de redadas policiales en círculos islamitas, que continúan. Se registraron grandes manifestaciones contra el dictador general Pervez Musharraf, el fiel aliado de EEUU y Gran Bretaña en la convulsionada región. En Pakistán la ley antiterrorista permite a la policía mantener a los detenidos sin inculpación hasta por un año, cuadruplicando el récord de Blair.
Visitó Irak por sorpresa el secretario de Defensa Donald Rumsfeld (que de paso sea dicho será nuestro visitante el mes próximo). Propuso extender la acción de las tropas de ocupación y de los contingentes iraquíes hasta las fronteras con Siria y con Irán. No es la primera vez que EEUU amenaza a estos países. También habló de una reducción de las tropas norteamericanas en Irak, pero sin especificar ninguna fecha. Es puro papel pintado.
Los otros terrorismos
En Irak las matanzas siguen día tras día, por decenas. A dos diplomáticos argelinos secuestrados les cortaron la cabeza, y se ignora el destino del embajador de Egipto. En Israel vi una escena para helar la sangre. Un grupo de ultrarreligiosos salmodiaban unas preces por la muerte de Ariel Sharon, y recordaban el final del primer ministro Yitzaj Rabin, asesinado en octubre de 1975 por un joven fanático en la plaza de Tel Aviv. Decían que ése es el destino de los enemigos de Israel, entre los cuales incluyen al actual primer ministro.
La pregunta es: ¿quién y cómo detiene esta espiral de sangre, esta marcha de la humanidad hacia el abismo? *
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