Multitud conmovida despide al joven brasileño asesinado
Con pancartas denunciando el abuso de poder en la lucha contra el terrorismo, unas 5.000 personas salieron a las calles de la ciudad de Gonzaga para recibir el cuerpo del electricista de 27 de años acribillado en pleno metro de Londres por un error policial, el pasado 22 de julio.
El ataúd llegó en la madrugada a Sao Pablo en un vuelo comercial de la compañía Varig, junto a tres de sus primos que vivían con él en Londres. Arribó en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) al aeropuerto de Gobernador Valadares, desde donde fue llevado en un camión de bomberos hasta Gonzaga, su pueblo natal, donde lo aguardaba una multitud.
Con la presencia de autoridades locales y representantes de la Cancillería brasileña, los habitantes de Gonzaga recibieron con banderas de su país, crespones negros y carteles a Menezes. En un clima que llegó confundirse con protestas, se sumaron al cortejo que lo trasladó hasta la iglesia Matriz, la única en la localidad y donde lo esperaba su familia.
Pancartas con frases como «Inglaterra, el terrorismo no se combate con terror» y «Actitud terrorista de la Policía inglesa sorprende a la humanidad» se podían leer a lo largo de la avenida que atraviesa el pueblo hasta la iglesia, donde fue desde anoche.
El entierro de Jean Charles de Menezes está previsto para hoy viernes. «Todo Brasil sintió la pérdida», dijo a la AFP Luciano Batel de Silva, padrino de Jean Charles de Menezes, que organizó a sus seis hijos menores para acompañar el avance del féretro con flores rojas, en señal de duelo.
«Nosotras, que somos madres, sentimos lo mismo que la madre de Jean», dijo llorando la señora Amilda, destacando que en el pueblo todos conocían a Jean o a sus padres, Matosinhos Otoni da Silva y Maria Otoni de Menezes, oriundos de este pueblo donde pocas casas tienen teléfono y desde donde unos 1.500 jóvenes han emigrado en los últimos años, especialmente hacia Europa y Estados Unidos.
La muerte de Jean Charles de Menezes provocó la protesta del gobierno brasileño y la indignación de la familia y el pueblo de Gonzaga, luego que la Scotland Yard admitiera que se trató de un error, aplicando la política de «tirar a matar» en caso de sospecha de que se trate de atacantes suicidas.
El brasileño murió en el metro londinense de Stockwell el viernes pasado, tras recibir ocho tiros a quemarropa -siete en la cabeza y uno en el hombro- de parte de policías vestidos de civil que lo confundieron con un terrorista, tras la segunda ola de atentados contra el metro londinense. *
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