Carlos Menem le ofrece una rama de olivo a Eduardo Duhalde
Menem más que abrir la boca escribió un comentario que ayer publica «Clarín» donde advierte que el Presidente por sus propias palabras y acciones «acaba de decretar el certificado de defunción del peronismo».
Por lo pronto, en dos grandes distritos, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, el PJ, que es el instrumento electoral del peronismo, no está en los planes de Kirchner. En los dos lugares, sus partidarios presentan listas para las legislativas de octubre, por medio del Frente para la Victoria. Ocurrirá lo mismo en otras provincias aunque la sigla Partido Justicialista también sigue al primer mandatario en otros, como Córdoba o Mendoza.
Menem ve con temor que Kirchner imponga su impronta para una recreación del peronismo con la incorporación de figuras con otros pasados como ya ocurre en los dos grandes distritos mencionados. Además, el riojano más prominente toma seriamente lo que Kirchner le dijo a editorialistas de medios extranjeros hace poco de que «el futuro argentino estará dominado por la puja entre dos grandes fuerzas: una de centroizquierda, que intenta liderar, y otra de centroderecha, a la que pretende aniquilar».
El peronismo ¿pierde razón de ser?
Dice Menem en conclusión que «en ese marco, el peronismo habría perdido su razón de ser. La discusión acerca de si Kirchner es o no es peronista ha perdido entonces todo sentido. Porque si alguna vez lo fue, como algunos todavía creen, él mismo declara que ha dejado de serlo».
Y añade: «Quien llegó a la Casa Rosada de la mano del compañero Eduardo Duhalde ahora dice haber descubierto súbitamente que su antiguo protector era nada más ni nada menos que el ‘padrino’ de la mafia. Si esta acusación fuera cierta, tendría que renunciar de inmediato».
Para Menem, «la decisión estratégica del gobierno nacional de avanzar en la confrontación con el peronismo bonaerense marca un antes y un después en la vida política argentina. Puede decirse que ha volado por los aires la coalición gobernante instaurada el 25 de mayo de 2003. Con las obvias diferencias del caso, cabe afirmar que este enfrentamiento presenta sugestivas analogías con la ruptura planteada en octubre del 2000 a partir de la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez. Entonces, como ahora, estalló la alianza política que dio origen a un gobierno constitucional. En aquel momento implicó el comienzo de la cuenta regresiva para Fernando de la Rúa».
Entonces, dice el ex mandatario, «en este nuevo escenario, el peronismo está obligado a unirse férreamente en defensa de su identidad doctrinaria y política, amenazada por un falso ‘progresismo’ y por un izquierdismo infantil, que busca destruirlo políticamente para reeditar en la Argentina los trágicos enfrentamientos de la década del 70″. Y para evitarlo, le dice de hecho a Duhalde, es imperativa la unidad » por encima de las diferencias que circunstancialmente pueden separarnos».
Un apoyo que puede ser contraproducente
En este marco, Menem que ya tiene anudada una alianza con el efímero presidente Adolfo Rodríguez Saá, le pide al caudillo bonaerense que se sume para «impulsar la convocatoria a elecciones internas en el Partido Justicialista, que le permitan superar su actual situación de virtual acefalía».
Y supone Menem que en las elecciones de octubre, planteada por Kirchner como plebsiscito «este gobierno va a ser inequívocamente derrotado. De una forma u otra, en ese plebiscito la gran mayoría de los argentinos votará por el ‘no'».
Y frente a ello, «el peronismo tiene que comenzar a prepararse para el día después, de modo de ordenar pacíficamente la marcha hacia el recambio constitucional del 2007″.
El olivo enviado a Duhalde, quien lo bloqueó en 2003 para que intentara controlar el Partido Justicialista en el orden nacional y de allí que las opciones presidenciales de entonces tomaron tres senderos, uno con Menem, otro con su compinche de hoy y el otro con Kirchner, revela que la vieja guardia trata de reagruparse.
El terreno, la provincia de Buenos Aires, escenario, como gustan decir en el kirchnerismo, es donde de librará «la madre de todas las batallas». Allí el PJ tiene como referente para octubre, a Hilda González «Chiche» Duhalde y el Frente para la Victoria, a Cristina Fernández de Kirchner.
Difícilmente Duhalde acepte un convenio con Menem: sería como ponerse sobre los hombros «una mochila con mercurio», dicen por sus espacios. Pero hay negociaciones indirectas por intermedio de Luis Patti, que tiene en ese distrito un partido con alguna inserción, es menemista confeso y ha propuesto bajarse de su candidatura a senador nacional aunque manteniendo las referidas a legisladores nacionales y locales.
No hubo, aún, respuesta por parte de Duhalde. O si se quiere, del PJ bonaerense, que controlan sus amigos. Menem busca incidir sobre esa decisión. Las encuestas dan un primer lugar, lejos, para Cristina Fernández. ¿Y si Patti suma los suyos a Chiche? Quién sabe: en política pocas veces dos más dos dan cuatro. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad