Al Qaeda: entre red virtual y terror espontáneo

Ataques coordinados, explosiones simultáneas, comandos suicidas: tanto en Londres como en Charm el Cheij, los terroristas han seguido el modus operandi de la red islamista Al Qaeda, por más que los expertos coinciden en que el grupo prácticamente ya no existe bajo la forma de una red estructurada.

Las reivindicaciones en internet de los recientes atentados en Gran Bretaña y Egipto dan la idea de un centro mundial de comando de la Jihad («guerra santa» islámica) que promete «el infierno para los enemigos de Dios» y compone la lista (Roma, Amsterdam y Copenhague) de los próximos blancos.

Pero la realidad es más compleja, más inaprensible y por lo tanto más peligrosa: como un virus mutante, el movimiento fundado por Osama bin Laden ha evolucionado para adaptarse a los esfuerzos internacionales por reprimirlo.

Pese a carecer prácticamente de estructura jerárquica, puede dar la impresión de que orquesta una campaña de terror a nivel mundial, aunque sólo se trate de la acción de grupos locales que operan con gran autonomía.

«Células jihadistas autónomas han aparecido y seguirán apareciento en todo el mundo, aún durante numerosos años», estimó el investigador francés Jean-Luc Marret, de la Fundación para la Investigación Estratégica, basada en París.

Estas células «surgen espontáneamente por obra de ‘facilitadores’ de todo tipo: puede tratarse de un autoproclamado imán, un ‘gran hermano’, un conocedor del ‘verdadero Islam’. Y un día, pasan a la acción, sin haber recibido una consigna específica de algún tipo de guía». *

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