El acuerdo "3+1"

Uno de los informes del Departamento de Estado de EEUU «Patrones del terrorismo global» ya había puesto en la mira a la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina.

Esta región, «que tiene una gran comunidad árabe, ha adquirido una renovada prominencia tras los atentados del 11 de setiembre», decía el reporte.

«A pesar de que el tráfico de armas y drogas, el contrabando, el fraude con documentación y divisas, el lavado de dinero y la piratería han estado asociados a la Triple Frontera desde hace tiempo, esta zona también se ha caracterizado por ser un eje de las actividades de Hezbolá y Hamas, particularmente para fines logísticos y financieros».

Algunos informes militares y de inteligencia incluso afirmaron que en la Triple Frontera había células y campos de entrenamiento de esas dos agrupaciones, y hasta se especuló con la presencia de Al-Qaeda.

Ante esta creciente ola de versiones, el gobierno estadounidense debió aclarar una y otra vez que no se han detectado actividades terroristas concretas en la Triple Frontera.

Si bien el informe «Patrones del terrorismo global» señalaba a la Triple Frontera como un eje de las actividades de Hezbolá y Hamas, fuentes diplomáticas de EEUU en la región aseguraron que el Departamento de Estado nunca ha denunciado «operaciones recientes» en la zona. Agregaron que tales afirmaciones han provenido de algunos informes independientes publicados en su sitio de Internet, los cuales así lo sugerían.

Y aclararon que por operaciones entendían tareas de planificación y financiamiento, y que utilizaban el término recientes «por la probabilidad de que ellas hayan ocurrido hace unos diez años, cuando ocurrió el atentado de la AMIA en Buenos Aires».

Oficialmente, el Departamento de Estado sólo ha expresado preocupación por la posibilidad de que el dinero generado por actividades ilegales en la Triple Frontera sean remitidos a grupos terroristas.

La CIA ha manifestado la misma inquietud en uno de sus informes por países.

En 2002 se creó el grupo «3+1″ entre Argentina, Brasil, Paraguay y EEUU para reforzar la seguridad en la región.

Washington ha aportado más de un millón de dólares para esta iniciativa y, según informó a la BBC el superintendente fiscal paraguayo Juan Carlos Duarte, ha entrenado a funcionarios y fuerzas de seguridad para la lucha contra delitos financieros.

El Departamento de Estado afirma que ha trabajado «activamente con los gobiernos de la Triple Frontera para combatir actividades de recolección de fondos para grupos integristas». *

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