26 aniversario de la revolución que derrocó la dictadura de Anastasio Somoza

Sandinistas celebran con la mira puesta en comicios

«Los sandinistas mantienen una buena organización y disciplina, pero el problema es que tienen un techo electoral» que va del 30 al 35% que no han logrado superar desde 1990, cuando la derecha los desplazó del poder, afirmó a la AFP el ex canciller y analista nicaragüense, Emilio Alvarez.

La única forma de ganar los comicios es dividir a las fuerzas de derecha para fraccionar el 60% restante del electorado, señaló el analista.

El FSLN se forjó en los años 60 en la lucha guerrillera contra la dictadura somocista, derrocada el 19 de julio de 1979. A partir de entonces gobernó el país bajo el liderazgo del ex presidente Daniel Ortega hasta 1990, en medio de un conflicto político militar con Estados Unidos.

En las elecciones de 1990, Ortega fue desplazado por una coalición derechista que llevó al poder a la ex presidenta Violeta de Chamorro, quien puso fin a 10 años de guerra.

Después de pasar 16 años «gobernando desde abajo», mediante componendas políticas con gobiernos de turno y alianzas parlamentarias, Ortega, que acumula ya tres derrotas electorales (1990, 1996 y 2001), cree haber reunido la experiencia y elementos necesarios para recuperar el gobierno, en el 2006.

El FSLN controla actualmente 87 gobiernos municipales (de un total de 152), incluida la capital y principales cabeceras departamentales del país que fueron ganados en los comicios de noviembre pasado, y al menos 10 organizaciones sociales y sindicales fuertes.

Cuenta además con importantes cuotas de poder en el Tribunal Electoral, el Congreso y otras instituciones del Estado, que obtuvo a través de un cuestionado pacto político con el líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-02), preso en su domicilio por corrupción.

El PLC, principal fuerza derechista y parlamentaria del país, estableció la alianza con el FSLN por orientaciones de Alemán, a cambio de que los sandinistas usen su determinante influencia en el sistema judicial para liberarlo de los cargos de corrupción que enfrenta.

Álvarez dijo, sin embargo, que la candidatura de Ortega se enfrenta a la oposición de los sectores reformistas del FSLN, que apoyan las aspiraciones presidenciales del ex alcalde de Managua, el disidente Herty Lewites.

Lewites encabeza un movimiento renovador, que formo después de que Ortega lo expulso del partido, por tratar de disputarle la nominación presidencial del 2006.

Alvarez estima que «Lewites podría acaparar del 10 al 15% de los votos», lo que debilitaría el voto cautivo del FSLN, en caso de que logre participar en los próximos comicios.

Sectores disidentes que apoyan a Lewites creen que es difícil que se produzca una reconciliación con la cúpula de Ortega de cara a las elecciones del 2006.

«La cúpula sandinista tendría que cambiar de actitud, cambiar de comportamiento, y a lo mejor políticamente puede haber un entendimiento», pero si eso no sucede «no hay ninguna posibilidad de reconciliación», aseguro el ex comandante sandinista y disidente Luis Carrion. *

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