ANALISIS INTERNACIONAL

El terrorismo y la invasión

MIENTRAS ASCIENDE el número de muertos por el cuádruple atentado del 7 de julio en Londres, el gobierno de Tony Blair -jaqueado por las críticas de la opinión pública y desde las propias filas laboristas- se ha abocado a la misión imposible de procurar desvincular dichos atentados de la participación de Gran Bretaña en la invasión a Irak y Afganistán, como aliado más próximo a Estados Unidos.

 

Borrando las huellas

Un hecho característico: los medios de difusión norteamericanos y de buena parte del mundo colocaron estos atentados en línea con los anteriores en Madrid y Nueva York, pero sin mencionar las invasiones de Irak y Afganistán. En esta materia se han comportado en perfecta sintonía. Hace casi un siglo Jaurès decía que parecen cien campanas pero las mueve un solo hilo.

Al comienzo de la semana se conocieron informes de centros de investigación londinenses que contradicen abiertamente la tesis del primer ministro de que los atentados no guardan relación con la guerra de Irak. En la posición opuesta, el informe concluye que «Gran Bretaña corre un riesgo particular debido a que es el aliado más cercano de EEUU en la invasión a Irak y Afganistán». Los ministros del Exterior, Jack Straw, y de Defensa, John Reid, intentaron negar esa vinculación ante sus homólogos de organismos europeos en Bruselas. Unos días antes, un nuevo atentado terrorista había sacudido un balneario de Turquía, aliado de EEUU, fronterizo con Irak y con bases militares de la OTAN.

En realidad, la vinculación es doble. Por una parte las invasiones, derivadas de la doctrina de la guerra preventiva preconizada por Bush, aparejaron un auge extraordinario del terrorismo en el mundo y el aumento de su capacidad operativa. Al punto de que ahora la pregunta no es si habrá nuevos atentados, sino cuál será el próximo objetivo. ¿Quizá Italia, donde Berlusconi mantiene las tropas contra la opinión pública y a pesar de las humillaciones impuestas por las fuerzas yankis? ¿Acaso Dinamarca u Holanda, o Australia, cuyo primer ministro consideraba ayer el tema con Bush? Al parecer, Al Qaeda puso un plazo de un mes para el retiro de las tropas. En todo caso, lo que sí se sabe a ciencia cierta que las víctimas, como siempre, serán hombres y mujeres del pueblo, víctimas inocentes de un desvarío criminal, indiscriminado y por ende repudiable en todo sentido. El clima de temor se ha instalado en el mundo entero.

Por otra parte, no hay que olvidar las acciones terroristas que ejecutan un día tras otro las tropas de ocupación a lo extenso del territorio iraquí. El arrasamiento de Faluya y las torturas inauditas en la prisión de Abu Ghraib (al igual que en Guantánamo, donde todo sigue igual a pesar de la denuncia mundial) son un símbolo del terrorismo practicado por los ejércitos de EEUU.

 

Muertos que no son noticia

Pero eso es apenas una parte. Ya se sabe que la prensa, sobre todo en EEUU, tiene prohibido informar sobre estos temas. Los periodistas en Irak han sido sustituidos por voceros del Pentágono, derecho viejo. Está encarcelada una periodista porque se negó a revelar sus fuentes, y le aplican la Patriotic Act. De paso sea dicho, también en Gran Bretaña se pone a punto una legislación represiva, apuntada en particular contra las nutridas comunidades musulmanas (que sufrieron ataques en varias de sus mezquitas).

En este contexto, las noticias de las muertes por decenas que se suceden en Irak sin interrupción pasan prácticamente desapercibidas. Se llega al extremo de que un día el número de muertos (en acciones de resistencia y en ataques de los ocupantes) se elevó nada menos que a 86, y mereció apenas unas líneas en cuerpo pequeño. Es evidente que las tropas de EEUU no controlan la situación. Pero seguirán allí. Los muertos norteamericanos (en su mayoría de origen latino) se ocultan en lo posible, y los muertos iraquíes no les importan, ya que lograron en buena medida que se maten entre ellos, pasando las fuerzas policiales y militares iraquíes a la categoría de blanco fácil.

Lo que sí les importa es mantener el control de la riqueza petrolera a favor de sus grandes empresas, que acumulan los lucros máximos junto con las impulsoras de la carrera armamentista. Tales son los réditos y ganancias de la guerra antiterrorista.

 

Halliburton, WorldCom, Enron

Halliburton, dedicada al petróleo y suministros a las tropas en Irak, ha sido acusada de estafa mediante sobrefacturación por cifras multimillonarias. Es hermana gemela en esa materia de WorldCom y Enron, maestras en el arte de los fraudes contables. Como será la cosa que el capo de WorldCom ha sido condenado a 25 años de cárcel. La contracara es que miles de pequeños accionistas quedaron en la ruina, desamparados y sin seguro social. Así funciona el sistema. *

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