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Alfonsín, más cerca de Duhalde que de Kirchner

Por lo pronto el ex presidente Raúl Alfonsín, se alista para tomar la conducción formal de la agrupación con la idea de revitalizarla para que pueda convertirse en opción de gobierno. Tras la debacle del gobierno de Fernando de la Rúa en 2001, las elecciones posteriores dejaron muy mal parado a ese partido sobre todo en los grandes distritos como la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal, Córdoba y Santa Fe.

En cambio la UCR es gobierno en las provincias de Mendoza, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco y al menos el gobernador es radical en Tierra del Fuego (aunque se ladeó hacia el kirchnerismo) y en Corrientes, donde pasan cosas parecidas.

Pero sin las grandes urbes, la UCR no tiene destino. Atinadamente, en Santa Fe hizo alianza con el socialismo que encabeza el ex alcalde de Rosario, Hermes Binner, a quien las encuestas le dan una luz de casi 20 puntos sobre el pretendiente peronista. Hubo amago de convenio semejante en la provincia de Buenos Aires, cuyo comité dirige Margarita Stolbizer, partidaria de un acuerdo de centro-izquierda. Pero esa apertura fue abortada por los amigos de Alfonsin que instalaron como pretendiente a senador nacional al actor (pero con larga militancia gremial y partidaria), Luis Brandoni, que por ahora no figura con comodidad relativa en los sondeos.

 

Mal en los distritos claves

En la Capital Federal, los radicales van a una interna para ver si imponen una lista, que cuenta con el visto bueno de Alfonsín, con nombres de bastante prestigio si se observan los que integran las pretensiones a llegar a la cámara baja (en este distrito no se eligen senadores). Pero si se mira la nómina de candidatos a legisladores porteños, es como volver al pasado de lo mas cerrado del predominio de los «punteros». De todos modos confronta el neoalfonsinismo con el cómico Nito Artaza, lo que da al cuadro cierto patetismo.

En la Capital Federal, también el 7 de agosto, habrá internas en el Partido Socialista y aunque una de sus líneas es proclive a una alianza con los radicales, todo seguirá en la nebulosa dada la paridad previsible en esa confrontación donde se enfrentan más que propuestas, personas.

Alfonsín ira a una interna pero partidaria con la hoy diputada nacional Stolbizer por cuatro lugares para la Convención Nacional, que es el cuerpo que elige al titular de la UCR. Es difícil que el ex presidente tenga problemas de llegar con los delegados de la mayoría, aunque deberá vencer resistencias sobre todo de los distritos del interior, precisamente donde la antigua agrupación es gobierno.

Por lo pronto el ahora presidente del partido, Angel Rozas, le rogó a Alfonsín que diera un paso al costado, y opiniones semejantes vienen desde otros distritos y en la voz de numerosos intendentes de localidades de la provincia de Buenos Aires.

 

¿Una alianza en camino con Duhalde?

Pero no es el ego, al menos, el factor principal en esta insistencia de parte del ex presidente. Hay en su discurso con tintes de centro-izquierda, un equilibrado respaldo a la gestión de Néstor Kirchner, sobre todo en materia económica y política externa. Pero es duro con Kirchner respecto de lo que califica «calidad institucional», habida cuenta de la persistencia del Presidente en desconocer al Parlamento en la aprobación de las principales leyes, acudiendo a los Decretos de Necesidad y Urgencia. Es cierto que esos DNU son constitucionales y que si el Parlamento no los deroga, quedan firmes como leyes de la Nación, por lo que la responsabilidad es, mirando bien, compartida.

Alfonsín teme que la interna peronista bonaerense derive en dificultades para la gobernabilidad del país, una visión compartida por otros sectores de la oposición y no le gusta francamente el (mal) trato que Kirchner le da a Duhalde.

Se especula, aunque Alfonsín lo negó la noche del miércoles por TV, que para la renovación presidencial del 2007, él pueda acordar un candidato común con Duhalde y que sería nada menos que el actual ministro de Economía, Roberto Lavagna, reticente en apoyar a Cristina Fernández como pretendiente a senadora por la mayor de las provincias pero tampoco desea jugarse en ese entrevero por Hilda González «Chiche» Duhalde.

Entonces la porfía de Alfonsín de seguir en la lucha política pese a sus 78 años, bien llevados no obstante un grave accidente hace unos pocos años, no es solamente la de querer «morir con las botas puestas». Cree que a Kirchner hay que acotarlo pese a las coincidencias que en algunos aspectos tiene con el Presidente.

Y, a la vez, quiere retener e incluso reconquistar votantes radicales que se desplazaron o por Elisa Carrió, la líder del ARI, o por Ricardo López Murphy, los dos ex afiliados radicales. De los dos considera que son aves de paso, pero teme que el convenio entre López Murphy con el empresario Mauricio Macri este engendrando una derecha a «lo Silvio Berlusconi».

En tanto el presidente sigue incrementando sus críticas a su predecesor. Ayer recorrió Mercedes, a 100 kilómetros de aquí. Deslizó acusaciones de corrupción contra Duhalde, por supuesto mal manejo del llamado «fondo del conurbano» una ayuda del Tesoro Nacional para el Gran Buenos Aires que rodea a la Capital Federal. Antes, su esposa, Cristina Fernández, lo había sindicado como «El Padrino», que no es un calificativo generoso. «Que ponga la cara y debate ideas», le reclamó Kirchner a su ex aliado. *

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