Encuestas norteñas
El miércoles 13, al lado de mi artículo sobre «El revés de la trama brasileña», se publicó un cable según el cual el 59,9% de los brasileños aprueba el desempeño personal del presidente y afirmaba que «la popularidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva no sólo no se tambaleó con la crisis política por denuncias de corrupción contra sus aliados, sino que se recuperó, según reveló el martes la encuesta CNT/Sensus». Tenemos ahora a la vista la totalidad de los resultados de dicha encuesta, efectuada entre el 5 y el 7 de julio (es decir, en plena crisis y desarrollo de la campaña mediática) en 24 de los 27 estados brasileños. La verdad es que da mucho jugo.
La popularidad de Lula
El resumen es el siguiente: «Aún con la crisis que alcanza a su gobierno, el presidente Lula continúa siendo el candidato favorito para las elecciones del año próximo. Solamente el prefeito (alcalde) de Sâo Paulo, José Serra, estaría en condiciones de llevarlo al segundo turno, según la encuesta del Instituto Sensus encomendada por La Confederación Nacional del Transporte (CNT)». Clésio Andrade, vicegobernador del estado de Minas Gerais y presidente de la CNT declaró: «Esto muestra claramente que en este momento el presidente Lula no tiene adversario, está muy fuerte, incluso con un escenario de segundo turno». Si la disputa electoral fuese ahora, el presidente obtendría 37,1% de los votos contra 19,1% del alcalde tucano (nombre con que se designa a los afiliados al PSDB); y en el segundo turno, Lula vencería a su principal oponente con 46,3% contra 32,7%. Eso fue lo que ocurrió precisamente en el segundo turno electoral de octubre de 2002, en que Lula venció con amplitud a Serra.
En otra variante de la encuesta en que el entrevistado accede a una lista de 6 posibles candidatos, Lula supera cómodamente a sus otros adversarios: el ex gobernador de Río Anthony Garotinho (PMDB), el alcalde de la ciudad de Río César Maia (PFL), el profesor Roberto Mangabeira, la senadora Heloisa Helena (Psol por Alagoas). Además de Serra, los otros posibles candidatos del PSDB son el ex presidente FHCardoso, el gobernador de Minas Gerais Aécio Neves y el gobernador de Sâo Paulo Geraldo Alckmin. Todos participan en otros posibles escenarios electorales.
En otra fase espontánea, en la cual el entrevistado dice los nombres que le vienen a la cabeza, Lula obtiene 21,1% de las intenciones de voto y Serra 4,5%, mientras Cardoso y Alckmin no llegan al 2%.
Conocido por casi todo el electorado brasileño, según la encuesta, Lula es también el eventual candidato en 2006 con menor índice de rechazo: 30,2%, mientras Cardoso registra el índice mayor: 58,1%. En el ranking creciente de rechazo se ubican Alckmin (39,3%), seguido por Serra (42,4%), Neves (42,5%), Maia (55,4%) y Garotinho (57,9%).
Evolución de las tendencias
Un análisis de la evolución de las tendencias muestra que ahora el 59,9% de los brasileños aprueba el desempeño de Lula, en ascenso sobre las cifras del mes de mayo (57,4%). O sea que creció la aprobación en medio de la crisis. A la vez, bajó en ese período el índice de rechazo a su gestión: de 32,7% a 30,2%.
Según el dirigente de la CNT, Clésio Andrade, «el presidente está blindado, se separó de las acusaciones de corrupción». A su juicio «la encuesta denota una recuperación de la apreciación personal de Lula respecto a los últimos sondeos, que mostraban un continuado declive desde diciembre».
Otra encuesta encargada por el PSDB al Instituto Ipsos (al cual hicimos referencia en nuestra nota pasada), publicada en la revista Primeira Leitura de junio, señala coincidentemente las dificultades de enfrentar directamente a Lula, «toda vez que existe una simpatía genérica por él en la clase de los electores pobres y de clase media baja, que lo consideran, por haber sido pobre, como el más apto para luchar por la solución de los problemas sociales». Señala también que para el 50% de los entrevistados «el que ofende a Lula ofende al pueblo brasileño».
Dos conclusiones
La lectura que hace AFP está contenida en estas dos conclusiones: «El resultado de la encuesta salió al paso de afirmaciones que sostenían que estaba en caída la popularidad del mandatario, ex líder sindical cuya familia emigró del empobrecido nordeste brasileño hacia el sur»; y «la encuesta pone en entredicho la afirmación de los opositores de que las denuncias harían inviable una candidatura de Lula a la reelección por otro período de cuatro años en 2006″.
El mismo día en que se conocían los resultados de la encuesta el PT renunció a su derecho de secreto bancario y ofreció que sus movimientos financieros fueran revisados por las Comisiones del Congreso que investigan denuncias varias de corrupción (CPIs de los Correos y del llamado «mensalâo»). *
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