Mientras la Policía sigue la cacería para dar con los cerebros de los ataques

Londres en silencio

La policía británica publicó ayer jueves las primeras fotos de uno de los terroristas, Hasib Hussain, el hombre que hizo explotar un autobús en Tavistock Square en Londres el 7 de julio, y lanzó un llamado a testigos para seguir sus huellas esa mañana.

Tras confirmar oficialmente que los atentados fueron cometidos por cuatro kamikazes, Scotland Yard busca saber ahora «quién los apoyó, quién los financió y quién los alentó», según explicó Peter Clarke, el jefe de la sección antiterrorista de la policía británica.

Mientras tanto, el balance de las víctimas subió a 54 muertos y 700 heridos, tras confirmarse un nuevo deceso entre la veintena de personas que continúan hospitalizadas tras los ataques más grandes de la historia de Londres.

A una semana de los atentados, y cuando el Big Ben marcó el mediodía (11H00 GMT), Londres y toda Gran Bretaña se detuvo para rendir homenaje a sus muertos.

Los buses y vehículos pararon, las tiendas cesaron sus actividades, la gente salió de las oficinas y formó pequeños grupos en la calle: la City entera quedó en silencio durante dos minutos, al toque de las doce del mediodía, constató la AFP. Hasta la Bolsa de Londres suspendió sus actividades por algunos instantes.

Tras los dos minutos de silencio, la gente estalló en aplausos, en un signo de «desafío a los terroristas», como había pedido el alcalde de Londres, Ken Livingstone.

«Londres recordará a todos aquellos que murieron el jueves pasado y desafiará a los que tratan de cambiar el carácter de la ciudad mediante acciones terroristas», declaró el alcalde de la ciudad.

El primer ministro Tony Blair, la reina Isabel II y el arzobispo de Westminster, el cardenal Cormac Murphy O’Connor, se sumaron al homenaje.

En medio de esta muestra de respeto y dolor de todo un país, Scotland Yard continuó adelante con una investigación que ha avanzado enormemente en los últimos días y ahora busca hallar a otros miembros de la célula que ejecutó los atentados, atribuidos el jueves por el gobierno británico en forma oficial a Al Qaeda.

En un encuentro con la prensa extranjera, el jefe de Scotland Yard, Ian Blair, admitió por primera vez en forma oficial que los atentados fueron cometidos por kamikazes.

«Tomaron el metro y el autobús para matar y presumiblemente aceptaron que podrían morir. No se necesita ser un kamikaze en una democracia. Ellos eligieron serlo», dijo Ian Blair, para quien el ataque tiene «todas las marcas» de Al Qaeda.

La policía confirmó por otra parte el nombre de Shehzad Tanweer, de 22 años y que vivía en el de Leeds (norte de Inglaterra), como el responsable de la explosión en un ramal de metro en Aldgate, en el este de Londres.

Además, pidió ayuda de testigos y a esos efectos distribuyó las fotos de Hasib Hussain (de 18 años y también de Leeds), que voló un autobús con 80 personas en Tavistock Square. Además de Hussain, doce personas más murieron por la explosión que decapitó al bus.

«¿Ha visto a este hombre en King’s Cross? ¿Estaba solo o acompañado? ¿Sabe qué camino tomó al salir de la estación? ¿Lo vio subirse al bus número 30? En caso afirmativo, ¿puede decir cuándo y dónde?», preguntó ante las cámaras Peter Clarke, mientras a sus espaldas se veía una foto de Hussain tomada por las cámaras de vigilancia del metro en la mañana de los ataques.

Las identidades de los otros dos kamikazes no fueron oficialmente confirmadas, aunque la prensa identificó a uno de ellos como Mohammed Sadique Jan, de 30 años, quien sería el autor del ataque en Edgware Road.

El cuarto kamikaze sería un británico nacido en Jamaica, Lindsey Germail, según el canal Sky News, que cita fuentes policiales. *

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