Análisis internacional

El revés de la trama brasileña

AL RENUNCIAR a la presidencia del PT, José Genoino dijo: «Nosotros, en el PT, no practicamos irregularidades, no practicamos ningún acto ilícito. El PT no compra ni paga diputados. El PT hace una política de búsqueda de conciencias y de voluntades para cambiar este país». Pronosticó que iban a salir de esta crisis por lo alto («vamos a dar volta por cima desse momento difícil»). Fue reemplazado por el ministro de Educación Tarso Genro, del mismo modo que el ministro de Trabajo Ricardo Berzoini pasó a la secretaría general del PT, siendo sustituido en el gabinete por Luiz Marinho, hasta entonces presidente de la mayor central obrera del país, la CUT.

 

Dos razones para la crisis

Los cambios en la dirección del PT tienen vigencia hasta el 18 de setiembre, día en que como culminación de su proceso electoral democrático (PED) interno se procederá a la elección por vía directa del Directorio Nacional del partido. Esto se reafirmó en la primera reunión de la Comisión Ejecutiva Nacional el domingo 10, en la que también se aprobó una resolución que establece un relacionamiento más próximo y formal de los ministros con las instancias partidarias.

La designación del dirigente de la CUT en el ministerio de Trabajo fue recibido con beneplácito por todas las corrientes del movimiento sindical. Marinho fue presidente del aguerrido sindicato de los metalúrgicos del cordón industrial de San Pablo, donde Lula inició su militancia, y reconocido por sus grandes huelgas contra la dictadura militar. El lunes varios centenares de dirigentes obreros, mayoritariamente de la CUT, se entrevistaron en Brasilia con el presidente y denunciaron en una carta pública que en la presente crisis «hay una estrategia para desestabilizar al gobierno e impedir la reelección del compañero Lula» el 3 de octubre de 2006.

Esta concepción sobre los orígenes de la crisis se va abriendo paso en medio de la desaforada campaña mediática contra el gobierno. Un estudio del jurista Dalmo Dallari publicado en la revista Fórum señala: «La crisis tiene dos razones básicas. Una de ellas, la más profunda, es que las élites (sectores dominantes) tradicionales no se conforman con la victoria de Lula. Para los que siempre mandaron en Brasil, un obrero en la presidencia resulta un absurdo. La gran prensa ha sido el vehículo de esta élite desconforme». Explica luego que ésta ha cerrado sus espacios a las opiniones diferentes, y agrega. «La otra razón, vinculada a ésta, es que ya se inició la campaña electoral». Evalúa luego así el carácter de las denuncias presentadas: «Si se examinan todas las acusaciones elevadas en tono de escándalo, vemos que, por una parte, son hechos antiguos en el país, errores, vicios, desvíos acontecidos desde hace tiempo. Gran parte de esas acusaciones carecen de consistencia jurídica. Muchas de ellas no constituyen ilegalidades. En rigor, el único hecho caracterizado como crimen y que estaría probado es la confesión de Roberto Jefferson de que cometió un crimen electoral. Es una confesión pública, sin ninguna coacción».

 

El papel de FHC

En el mismo sentido, en nuestra nota del sábado 9 («El gobierno Lula es el que más combate la corrupción») decíamos que la CPI de los Correos había comprobado el esquema de sobornos manejado por el diputado Jefferson en ese organismo; y agregábamos la revelación de la revista Veja en su número en circulación, en el sentido de que el mismo le había reclamado al presidente de una institución monopólica de reaseguros (Lidio Duarte, de IRB) una alta coima mensual para financiar campañas electorales. Todo lo demás hay que investigarlo, por medio de la policía federal, el ministerio público y el Congreso. Eso es lo que dice el PT, y lo reafirmó su nueva directiva. A la vez, ésta asegura que en ningún caso ha practicado el «mensalão» (pago de soborno a diputados) y que una investigación exhaustiva habrá de revelarlo

El estudio citado analiza declaraciones de FHCardoso instando a Lula a no presentarse a la reelección (el llamado «abrazo del oso»). Dice el autor: «FHC sueña con volver a la presidencia y sabe que Lula sería el gran adversario. Junto a otros líderes del PSDB, Cardoso viene golpeando esa tecla. Su vanidad supera la ética».

 

La encuesta de Veja

La revista Veja, instrumento de la campaña, publica en su último número una encuesta del Instituto Ipsos-Opinion. Hay fuertes indicios de que la empresa mantiene estrechos vínculos con el PSDB. Su director-ejecutivo, Orjan Olsen, trabajó para José Serra en su campaña para la presidencia. Y la campaña para la reelección de Alckmin en 2002 para gobernador del estado de Sâo Paulo registra un fuerte pago para la empresa Ipsos. Según el diputado petista doctor Rosinha, la encuesta de Veja habría sido pagada por el PSDB. *

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