"Chiche" Duhalde, en contra de los juicios a los militares

Oposición teme por la ingobernabilidad que pueda generar la interna del PJ

El viernes lanzó su candidatura a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires la esposa del Presidente, Cristina Fernández, quien calificó casi sin eufemismos de mafioso a Eduardo Duhalde, hasta ahora el caudillo peronista bonaerense sin oposición, y el sábado se lanzó al ruedo la mujer de éste, Hilda González, Chiche, recordándole a Kirchner que él llegó a la Casa Rosada gracias a su marido y que llenó de cargos ministeriales y ahora las listas de candidatos bonaerenses a personas que hasta hace poco estaban al lado de su marido, incluso como sus secretarios privados.

¿Qué dicen en el kircnerismo ante semejante acusación? Que Duhalde quería un Presidente acotado y que lo extorsionaba con su poder legislativo con lo que la ruptura tornó inevitable.

Hay más y la propia Chiche se encargó en subrayar que algo de fondo los diferencian.

Dijo que «al señor Presidente le doy un humilde consejo; hace dos años y medio que estamos mirando para atrás; le pido que deje el pasado para los historiadores y la Justicia, y comencemos a construir que hay mucho por hacer».

Pasado en limpio: que toda revisión de los crímenes de la dictadura es tiempo perdido, un criterio que sostiene a su manera la mayoría de los obispos.

Así, el peronismo bonaerense desnuda diferencias y marca un espacio electoral a conquistar: la llamada «familia militar» que numéricamente no es pequeña, y más aún se añade al personal policial y de seguridad, sobre todo la que pasó por las horcas caudinas de las purgas por corrupción.

No es casual que el ex comisario, Luis Patti, llamado «el eléctrico» por haber practicado, dicen, el uso de la picana y que controla un partido provincial, anunció su disposición a negociar con el duhaldismo una manera de presentarse juntos en las legislativas de octubre.

Si bien el duhaldismo jura que no será un factor de ingobernabilidad, e incluso los de esa pertenencia que van como candidatos suscribieron un acuerdo de gobernabilidad, todo el mundo entiende que las partes irán por todo, y que para sobrevivir deberán o consolidar poder, caso Kirchner, o conservarlo, caso Duhalde y por eso las querellas tendrán quiérase o no, impacto institucional.

 

¿Hay lugar para Menem?

Ahora bien: de repente gran parte de la oposición está encontrando en el duhaldismo un grupo de control a los desbordes del kirchnerismo, apreciación curiosa sino temeraria, por que al ex gobernador y ex Presidente, se lo ha acusado de haber sido factor fundamental en la caída de los presidentes Fernando de la Rúa y el que lo sucedió, el de Adolfo Rodríguez Saá, hoy aliado de Carlos Menem.

Y hablando del riojano y su socio puntano, revisan su actitud de presentar batalla electoral con el propio perfil de Peronismo Popular y asociarse indirectamente a Duhalde.

En su debilidad, Menem no jugará en octubre con perspectivas más que en La Rioja y con su amigo en San Luis.

En la Capital Federal, una de sus tendencias es el Movimiento Federal de Centro que llevará como candidata a diputado nacional a la vedette, Moria Casán, quien dice que «si entro al Congreso voy a ser una cámara oculta con tetas». Lo dice todo.

Ahora bien como están las cosas ¿Es previsible algún acuerdo entre Duhalde y Menem?.

El bonaerense, impidió al riojano que llegara al gobierno cuando Kirchner fue elegido presidente en abril del 2003. Antes, con su aparato ahora en caída, lo frenó en sus afanes re-reeleccionistas.

Menem a la vez, fondeó hasta donde pudo que el bonaerense llegara a la Rosada por sufragio; pudo arribar, cuando la Asamblea Legislativa lo aupó tras el descalabro de Fernando de la Rúa.

Duhalde alcanzó ser senador nacional en el 2001, con la peor elección en la historia del peronismo bonaerense: uno de cada cinco ciudadanos del padrón electoral sufragó por él: ¿se encamina ahora a un resultado peor?.

Con Menem tuvo diferencias importantes respecto a la convertibilidad que el riojano impuso y que Duhalde cambió con la pesificación previa devaluación.

Por uno u otro camino, en esos años, se produjo la mayor transferencia de ingresos en favor del sector del privilegio del que se tenga memoria.

Pero como exhibe el connubio Menem-Rodriguez Saá, puesto que este último fue quien declaró el default de la deuda externa que su socio generó, nadie puede hoy afirmar que el riojano y el bonaerense, puedan llegar a un entendimiento frente al «enemigo común». Veremos. *

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