Fuerzas Armadas para combatir en dos guerras simultáneas

El Pentágono también revisará su estrategia de tener listas las Fuerzas Armadas para participar en dos guerras simultáneas, concepto cuestionado a partir del rumbo de los acontecimientos en Irak y Afganistán.

Las nuevas consideraciones deben aflorar a inicios de 2006 en la llamada Quadrennial Defense Review, análisis que por mandato del Congreso el Pentágono desarrolla cada cuatro años, para determinar la dimensión de las Fuerzas Armadas y el destino de sus gigantescos presupuestos.En el debate se reconocerá la intensa carga que significa para Estados Unidos mantener fuerzas desplegadas en Irak y Afganistán, junto a otras demandas de la publicitada guerra contra el terrorismo a nivel global, indicó The New York Times.

Según el general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto, la dispersión de tropas en estos dos escenarios ha limitado la habilidad del Pentágono para hacer frente a otros potenciales conflictos. Fuentes citadas por el diario neoyorquino estiman que el hecho de otorgar al mando militar un papel en la campaña contra el terrorismo, y un cambio de estrategia orientado a la defensa doméstica, podrían tener un impacto considerable en el tamaño y composición del Ejército. Para hacer frente a estas encomiendas, la estrategia deberá orientarse a dotar a la institución castrense de armas de alta tecnología, en particular aviones de combate y tropas de mayor maniobrabilidad, con mayores posibilidades para la actividad de inteligencia, comunicaciones y conocimiento de idiomas. Entre los recortes recomendados por la administración del presidente George Bush para los próximos seis años, por valor de 55.000 millones de dólares, la Armada y la Fuerza Aérea verían limitados algunos de sus programas más costosos y emblemáticos como portaaviones y cazas. En contraste, el Ejército recibiría 25.000 millones de dólares para reestructurar sus grandes divisiones en brigadas más flexibles, móviles y con mayores dotaciones de policía militar, asuntos civiles, operaciones psicológicas y especialistas en reconstrucción.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo que la insurgencia en Irak puede aumentar, y su derrota podría demorar, tesis que ha puesto a muchos estrategas a pensar cuánto tiempo más permanecerán las tropas norteamericanas en el país árabe.

Tradicionalmente, la doctrina militar estadounidense ha sido preparación para dos conflictos simultáneos y, de hecho, así ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fuerzas estadounidenses lucharon simultáneamente en el Pacífico y Europa.

Hoy los militares estadounidenses enfrentan una limitación derivada de la ausencia de reclutas procedentes de un servicio militar obligatorio y de problemas de reclutamiento para una Fuerza Armada constituida por soldados profesionales o voluntarios.

«No aumentamos efectivos y no reducimos nuestros compromisos alrededor del mundo», indicó el especialista Richard Kohn, catedrático de la Universidad de Carolina del Norte y ex historiador de la Fuerza Aérea, en declaraciones a The Washington Post. El mismo diario anotó que muchos miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses se encuentran ya en su tercer periodo de servicio en Irak. De hecho, unos 17 mil de los 191 mil infantes de Marina estadounidenses se encuentran en Irak. Con periodos rotativos de servicio de siete meses, la repetición de estancias en Irak para los veteranos será cada vez más frecuente, estiman los militares. «Hace una generación, en la guerra de Vietnam, los soldados tenían que sobrevivir 13 meses y sabían que entonces regresarían a casa definitivamente. Pero la naturaleza del ejército todo de voluntarios ha cambiado los despliegues y las expectativas para las tropas estadounidenses», recordó The Washington Post. *

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