Kirchner advierte amenazas a la gobernabilidad en Argentina
«Me ponen todo tipo de trabas de adentro y de afuera. Me tratan de condicionar la gobernabilidad. Tratan de que la Argentina no avance. ¿No quieren que Argentina salga adelante?», lanzó el mandatario en un acto en Casa de Gobierno, al anunciar la construcción de viviendas en la provincia de San Juan (oeste).
Advirtió, no obstante, que «por más trabas y zancadillas que le pongan a la gobernabilidad tengo la voluntad de construir un país alejado de las viejas prácticas, en todas las áreas».
El presidente habló en medio de la dura puja en el seno del Partido Justicialista (PJ, peronismo), por las listas de candidatos hacia las legislativas del 23 de octubre, la primera prueba electoral que afrontará Kirchner desde que asumió la presidencia en mayo de 2003.
La pelea está centrada en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral con 36% del padrón, mayoritariamente peronista.
El gobierno quiere aprovechar la buena imagen en la opinión pública de la primera dama y senadora Cristina Fernández de Kirchner para que sea la cara visible de la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires.
Pero la provincia es el histórico bastión político del ex mandatario Eduardo Duhalde (2002-mayo 2003), cuyo sector pretende imponer otra candidata al Senado, la diputada Hilda ‘Chiche’ González de Duhalde.
Los portavoces del gobierno aseguran que, a esta altura, ya «no hay acuerdo posible» entre ambos sectores, que la semana pasada presentaron listas separadas para los candidatos a bancas a la Legislatura provincial.
Pero, en las últimas horas, los seguidores de Duhalde -actual presidente de la Comisión de Representantes del Mercosur- se mostraron más dispuestos a un acercamiento y pospusieron el lanzamiento de la candidatura de ‘Chiche’, que iba a hacerse el miércoles, un día antes de la de su ex aliada Cristina Fernández.
«Yo sé que el pueblo argentino me va a acompañar en la gobernabilidad, me va a apoyar, y se va a dar cuenta que son aquellos mismos fantasmas del pasado que no quieren la gobernabilidad en Argentina», alertó en su discurso.
Duhalde fue el padrino político de la llegada de Kirchner al poder en 2003 y juntos le torcieron el brazo a otro peronista, el ex presidente Carlos Menem (1989-1999), quien renunció a presentarse a la segunda vuelta de los comicios presidenciales.
El duhaldismo es muy poderoso en las cámaras parlamentarias y si se enfrenta al Gobierno le quita su base principal de sustentación.
En el año electoral, Kirchner también se enfrenta a renovadas exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr un acuerdo de refinanciación de vencimientos, que se comenzará a negociar en julio.
El FMI reconoció el crecimiento de Argentina pero instó al gobierno a aprovecharlo para «tomar medidas en varios frentes», como «alcanzar un mayor superávit fiscal primario» que el 3,9% del PIB previsto en su presupuesto para 2005.
También le pidió al país sudamericano, un acuerdo con las empresas privatizadas de servicios públicos, que exigen aumentos tarifarios, al considerarse damnificadas desde la devaluación de 2002.
El FMI reclama además el control de la inflación, reformas estructurales y una «estrategia» para resolver la situación del 23,85% de los acreedores, que no aceptaron el canje de deuda en mora desde finales de 2001. *
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