Tiene el tamaño de media isla de Manhattan y está a 133 millones de km de la Tierra

Proyectil de "Deep Impact" continúa su curso normal hacia el cometa "Temple 1"

Lanzado con éxito ayer domingo por la mañana a las 06H07 GMT, el proyectil se dirige a 37.000 km/h hacia el cometa, del tamaño de media isla de Manhattan, debiendo impactar a las 05H52 GMT del lunes.

«Es un proyectil que se ha comportado muy bien», declaró Rick Grammierk, jefe del proyecto «Deep Impact», en conferencia de prensa en la sede del Laboratorio Jet Propulsion, una agencia de la NASA en Pasadena (California, sudoeste).

«Por lo que sabemos, la hora prevista para el impacto no ha cambiado», indicó su colega Jennifer Rocca, encargada del lanzamiento.

Imágenes divulgadas el domingo por la mañana por la NASA mostraron un pequeño punto blanco, una vista del «Tempel 1″ desde el propio proyectil. Este punto irá aumentando a medida que éste se vaya acercando.

Según los científicos, que se basan en simulaciones informáticas, el impacto -equivalente a la explosión de 4,5 toneladas de TNT- generará un agujero del tamaño de un estadio de fútbol en el núcleo del cometa, lo que proyectará al espacio toneladas de partículas.

Además de la cámara en el proyectil, la colisión y sus consecuencias serán observadas y filmadas por cámaras y otros instrumentos de medición a bordo de «Deep Impact», que podrán analizar el impacto desde una distancia de alrededor de 500 km.

Mientras, los telescopios espaciales Hubble X-ray Observatory y Spitzer Space Telescope también observarán el experimento.

Es un experimento muy peligroso, explicó Grammierk, que dirige esta operación de 333 millones de dólares.

«Es como una bala (de arma de fuego) que intenta chocar contra otra bala, junto a una tercera bala, en el lugar y momento adecuados», señaló más temprano.

Las últimas 24 horas de la misión serán las cruciales, todo lo que ocurra se hará automáticamente, sin intervención humana, continuó.

El objetivo es develar secretos del Sistema Solar: se cree que material primitivo generado en su origen está incluido en la composición de los cometas, y además muchos expertos señalan que podrían contener moléculas orgánicas que podrían ser los responsables químicos de la vida en la Tierra.

«La larga tradición de exploración de la NASA es investigar y descubrir cómo se formó el Sistema solar, cómo va a evolucionar y si hay vida en otras partes del universo», explicó Andy Dantzler, de la división «Sistema Solar» de la agencia espacial.

«Los cometas, cuerpos celestes más antiguos del sistema solar, llevan consigo la información para responder a gran parte de estas preguntas», añadió.

Los cometas -asteroides formados de hielo, roca y gases- son los restos que quedaron luego de que se formara el Sol y los planetas, hace 4.600 millones de años, señaló el astrofísico Michael A’Hearn, de la Universidad de Maryland (este), uno de los principales científicos del proyecto.

Pero también significan un peligro para la Tierra por la posibilidad de una colisión, otro motivo por el cual es importante conocer su composición, con la esperanza de poder destruirlos o al menos modificar su trayectoria, estimó la NASA.

Hasta ahora las misiones de estudio de los cometas habían consistido en simplemente fotografiarlos de cerca o captar partículas de su cola.

Existen actualmente otras misiones de estudio de cometas: Rosetta -de la Agencia Espacial Europea- pretende colocar instrumentos científicos sobre un cometa, mientras Stardust, de la NASA, es esperado de regreso a Tierra con muestras de la cola del cometa Wild II. *

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