Prensa de EEUU estremecida por caso de periodistas de Time y NYT
La prisión que parece esperar a dos periodistas demandados por haberse negado a develar sus fuentes a la Justicia obliga al mundo de la prensa estadounidense a interrogarse sobre una libertad y una protección que hasta ahora daba por sentadas.
Judith Miller, de The New York Times, y Matthew Cooper, de la revista Time, desafiaron la orden de un procurador federal que les ordenó revelar sus fuentes, en el marco de una investigación sobre una filtración en la administración Bush que llevó a la publicación de la identidad de un agente de la CIA. Invocando el derecho al secreto profesional que les permitiría respetar el anonimato de sus fuentes, Miller -que nunca utilizó las informaciones que le fueron confiadas relativas a este agente secreto- y Cooper -que mencionó la identidad del agente en uno de sus artículos- desafiaron la orden de la Justicia.
Destacaron que la utilización de fuentes anónimas es indispensable en el ejercicio del periodismo para revelar escándalos, recordando en especial el rol que jugó la fuente conocida como «Garganta profunda» en el escándalo de Watergate y la caída del presidente Richard Nixon.
Judith Miller podría comenzar el miércoles a cumplir una pena de 18 meses de prisión por desacato a un magistrado, luego que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó la semana pasada tomar el caso.
Matt Cooper podría por su parte evitar la prisión si la acusación se queda satisfecha con la decisión de su redacción en jefe de confiar sus libretas de notas a la Justicia.
The New York Times juzgó «chocante» que su redactora pueda terminar en prisión cuando no infringió ninguna ley. El Comité de periodistas por la Libertad de la Prensa denunció una «parodia» de justicia y Reporteros sin fronteras consideró el caso «retrógado y liberticida», estimando que representa una derrota para todos los periodistas.
Para John Watson, un profesor adjunto de periodismo en la American University, «es como si el cielo cayera sobre nuestras cabezas, pero eso ocurre cada 25 o 30 años», relativizó.
«Eso no anuncia el fin del periodismo. Es un contratiempo serio para la libertad de prensa pero sobreviviremos», añadió.
Aly Colon, del instituto Poynter de periodismo, indicó que el caso Miller/Cooper debe hacer pensar dos veces a los periodistas antes de usar las fuentes anónimas. «Eso no debe transformarse en una costumbre», estimó. Los defensores de la libertad de prensa se vieron choqueados por la decisión de Time de divulgar los documentos solicitados. Algunos temen que esta iniciativa aliente a otras redacciones a colaborar con la Justicia pese a objeciones de los periodistas, para evitar consecuencias jurídicas y comerciales perjudiciales. *
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