El presupuesto de la UE, uno de los obstáculos
Un acuerdo sobre el presupuesto de la Unión Europa durante la presidencia británica de la UE que comenzó depende de un compromiso para sortear dos grandes obstáculos, el reembolso excepcional que tiene el Reino Unido desde 1984 en sus aportes comunitarios y la Política Agrícola Común (PAC), cuya gran beneficiaria es Francia.
Intimamente vinculada a la construcción de Europa, la PAC, cuyo costo fustiga el primer ministro británico Tony Blair, es la única política de la Unión Europea completamente financiada por el presupuesto comunitario, del que abarca el 40%.
La PAC fue inscrita en 1957 en el Tratado de Roma que creó la Comunidad Económica Europea (CEE), con el objetivo de garantizar la autosuficiencia alimentaria de Europa.
Generosamente financiada, la PAC tuvo una éxito impresionante: en menos de diez años, Europa logró la autosuficiencia alimentaria, manteniendo la estabilidad de los precios agrícolas.
Pero hoy en día, la ampliación de la UE a diez nuevos países en 2004, la mayoría con un importante sector agrícola, hace temer una escalada descontrolada de los gastos de la PAC.
El presupuesto 2000-2006 prevé una suma de 43.000 millones de euros anuales para la PAC. En octubre de 2002, el presidente francés logró que esa cifra sea garantizada hasta 2013, aunque compartida por 25 países.
Por su parte, el «cheque británico» fue obtenido por Gran Bretaña en 1984, tras un enfrentamiento de cinco años entre la «Dama de Hierro» Margaret Thatcher y los dirigentes alemanes y franceses de la época.
Gran Bretaña, que ingresó en la CEE en 1973, pagaba más de lo que recibía en el presupuesto europeo. Por ello, desde su llegada al poder, Margaret Thatcher comenzó a repetir la misma fórmula: «I want my money back» («Quiero que me devuelvan mi dinero»).
La guerra terminó con el cristiano-demócrata alemán Helmut Kohl y el socialista francés François Mitterrand aceptando la voluntad de Thatcher y acordándole al Reino Unido un descuento sustancial en su contribución.
Pero según los socios de Londres, las cosas han cambiado desde los 80 y Gran Bretaña ya no sólo no está en la ruina económica, sino que además es uno de los países más prósperos del continente.
Por ello, la mayoría de los socios del Reino Unido, así como también la Comisión Europea, quieren eliminarlo del próximo presupuesto 2007-2013. *
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