Fuertes diferencias pero sin ruptura, por ahora

Kirchner y Duhalde, cada uno por su lado

¿Ruptura? ¿Pasa Duhalde a la oposición? Por lo pronto, no él los suyos anunciaron que será candidata a senadora nacional Hilda González «Chiche» de Duhalde, algo así como el grito de Ipiranga para acabar por ahora con un arreglo.

Ya se sabe aunque oficialmente nunca se lo especificó, que la candidata de Kirchner también es su esposa, la senadora nacional, ahora por Santa Cruz, Cristina Fernández, que debería ser para la Rosada, la gran traccionadora de sufragios en el mayor de los distritos el 23 de octubre, día que se renueva un tercio de la cámara alta y la mitad de la baja y que para el Presidente deberá ser un fuerte aval a su gestión, que si fuera plebiscitado, mejor aún, pero eso no sería así.

Per hablar de fractura absoluta es arriesgado. Aún queda tiempo para rever la situación, aunque en el kirchnerismo dicen que ya está tomada la decisión de enfrentar al duhaldismo en las elecciones de octubre y el miércoles se proclama en La Plata la candidatura de Cristina. El anuncio de que Chiche Duhalde será candidata a senadora fue tomado como una provocación.

Kirchner necesita de millones de votos en la provincia más enorme y allí en octubre se eligen 35 diputados y dos senadores nacionales por la mayoría y uno por la minoría. Además se renueva la mitad de la Legislatura provincial y de los concejos deliberantes que en números son 1030, amen de miles de consejeros escolares. Por el peso de la provincia en el orden nacional, está en discusión el control político de la Cámara de Diputados y el manejo de la provincia. Duhalde hasta ahora hizo pesar su influencia desde esos dos ámbitos. Se subirá al sidecar de Chiche, José María Díaz Bancalari, actual jefe de la bancada peronista de la cámara de Diputados. Ya el kirchnerismo le exigió que se vaya de ese cargo.

La provincia de Buenos Aires está de hecho paralizada por la interna y el gobernador Solá, tomado de la mano de Kirchner y esperando que no se la suelte, necesita de una Legislatura que acompañe los dos años que le restan para concluir su mandato.

El Presidente necesita ganar espacios en Buenos Aires para reforzar su poder.

 

No está dicha la última palabra

En las últimas semanas y por medio de emisarios, nunca tete a tete, Kirchner y Duhalde, parecen haber estado a una nariz de un convenio para confeccionar listas de unidad para candidaturas a cargos provinciales. El ex presidente también iba a aceptar la candidatura a senadora de Cristina Kirchner. Pero la negociación se complicó por el reparto de lugares en las nóminas de diputados nacionales, según todos los informes. Duhalde pidió nueve lugares, más o menos la mitad de los que podrían obtener bancas. Kirchner sólo aceptaba cuatro, casi una humillación, dicen en el campamento del responsable político del Mercosur.

La «ventaja» que tendría Duhalde es el sello del partido, una marca registrada. Estaba previsto, obvio, porque el kirchnerismo con el apoyo provincial del gobernador Solá armó el Frente para la Victoria, aunque la mayoría de los dirigentes eran duhaldistas hasta hace poco. Ya se sabe el dicho: casa nueva no solo se construye con ladrillos flamantes aunque aquí de los viejos y con mañas, hay de sobra. Con todo si hubiera alguna forma de acuerdo tendrían que armar una coalición, lo que está previsto en las leyes en vigencia. Aunque un arreglo Kirchner-Duhalde aún no es imposible, les costará salir de la desconfianza.

Ayer el cierre de este envío, cada sector del peronismo entregaba las candidaturas a cargos provinciales en sus respectivas juntas electorales. Pero recién el viernes próximo vence el primer plazo obligatorio para anotar candidatos nacionales en la Justicia. Que no todo esta dicho lo daría el hecho que hasta el 24 de agosto pueden formarse alianzas entre los partidos inscriptos antes así que algo de amague en lo que estas hora se hace puede ser algo mas que especulación.

Un duhaldista de paladar negro el diputado Jorge Villaverde indicó que la esposa del ex presidente no «ha expresado que se postula»; tampoco confirmó si encabezará la lista de diputados nacionales por el duhaldismo, como se difundió ampliamente ayer. Dicen que el nombre de Villaverde, un íntimo de Duhalde y caudillo del distrito Almirante Brown, es el que hizo decir al Presidente, «basta, se acabó».

La ley electoral había previsto internas abiertas obligatorias y por eso el de ayer era un plazo fuerte: tenía como objetivo lo que no será.. Casi ningún partido las realizará por llevar listas únicas y lo que ocurre en el justicialismo se ha hecho para sortear ese compromiso. Las candidaturas, con o sin acuerdo, las definirán los dirigentes.

No solo por eso, nada de lo ocurrido en el PJ bonaerense ha excitado a los ciudadanos. Si dan motivo para que la oposición pusiera en grito en el cielo por poner en peligro, dicen, la gobernabilidad. *

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