Renuncia de jueza a Corte Suprema de EEUU abre feroz lucha política
El presidente George W. Bush, quien por primera vez desde que asumió la presidencia en 2001, tendrá la ocasión de modificar la composición ideológica de la Corte, dijo que «Estados Unidos está orgulloso de los servicios prestados por la jueza O’Connor», quien integraba a sus 75 años la más alta instancia del Poder Judicial estadounidense.
Bush llamó a realizar un «proceso ordenado» para la nominación de un sucesor de la renunciante. Esta debe ser confirmada por el Senado, donde el Partido Republicano de Bush dispone de 55 votos, contra 44 de la oposición demócrata y un independiente.
O’Connor, de origen texano, que había sido nominada por un republicano, Ronald Reagan, en 1981, pregonó durante 24 años «la moderación judicial», expresó posiciones centristas en sintonía con la opinión pública y jugó un papel de equilibrio en el seno de la Corte.
La nueva composición de la Corte también amenaza con desatar una gran batalla política entre republicanos y demócratas sobre cuestiones tan sensibles como el derecho al aborto y la separación de la Iglesia y el Estado.
O’Connor también se colocó del lado de los más conservadores radicales en la corte, como cuando se alineó con la mayoría que votó para frenar el recuento de votos en Florida tras la elección de 2000, entregando la Presidencia a Bush sobre el demócrata Al Gore.
El presidente dijo que daría a conocer la nominación antes del comienzo de la próxima sesión de la Corte Suprema, que debe iniciarse en octubre, y que para reemplazar a O’Connor pretendía seleccionar a una personalidad «de la que los estadounidenses pudieran sentirse orgullosos».
«La nación también merece un proceso de confirmación digno en el Senado de Estados Unidos, caracterizado por un trato justo, un audiencia justa y una votación justa», dijo Bush en una declaración en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.
La dimisión de O’Connor, que podría ser seguida en breve por la del presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, enfermo de cáncer de garganta, puede implicar una seria modificación del delicado equilibrio político existente desde hace una década en la Corte Suprema.
Pocos minutos después del anuncio, los campos políticos rivales ya estaban combatiendo por tomar la iniciativa en una pelea por la confirmación legislativa.
Los demócratas han mostrado su fuerza en el Senado y han hecho demorar en varias ocasiones la ratificación de John Bolton, nominado por Bush como embajador de Estados Unidos en la ONU.
El campo demócrata liberal advirtió a Bush de que no debe nombrar a un «extremista», mientras que los republicanos conservadores urgieron a seleccionar a alguien que debería interpretar el «texto» de la Constitución, es decir un estricto conservador.
«Espero que el presidente seleccione a una personalidad que permita unir al país como ella lo ha hecho», dijo el senador demócrata Edward Kennedy.
Por otro lado, grupos religiosos conservadores señalaron que Bush tenía «una oportunidad divina» para cambiar el equilibrio de la Corte, ya que «O’Connor se inclinó hacia el bloque de izquierda» para promover «extrañas experimentaciones sociales».
La jueza hizo el anuncio en una carta dirigida a Bush. «Querido presidente Bush, esta carta es para informarle de mi decisión de retirarme de mi cargo como juez de la Corte Suprema de Estados Unidos, efectiva desde la nominación y confirmación de mi sucesor», escribió O’Connor.
La renuncia deja a Ruth Bader Ginsburg como la única mujer de los nueve miembros de la Corte Suprema.
«Espero y tengo la confianza de que el presidente Bush seleccionará a una persona que sea fiel al texto de la Constitución», dijo el congresista republicano Sam Brownback.
El comité de acción política liberal inmediatamente emitió una campaña de anuncios de televisión, similares a los utilizados en campañas electorales. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad