Las mentiras tienen patas cortas
Recientemente, un parlamentario sudafricano habló de persistentes «temores» entre sectores de nuestra población blanca que han incorporado determinados estereotipos negativos sobre las personas negras, cuando de hecho no hay absolutamente ninguna amenaza de ninguna naturaleza.
Otro parlamentario afirmó que había malestar entre algunos sudafricanos ante el surgimiento de exitosa gente de negocios negra, especialmente aquella vinculada al partido gobernante (Congreso Nacional Africano), porque algunas personas blancas, tanto en el país como en el extranjero, piensan que los africanos son intrínsecamente corruptos y que por lo tanto pueden tener éxitos en los negocios solamente a través de la corrupción.
En un reciente artículo, el profesor Willie Esterhuyse de Stellenbosch University citó a un escritor según el cual «Africa ha sido de hecho satanizada en un discurso poscolonial que habla de catástrofes perpetuas y de desastres innaturales.» Otro escritor, al referirse al modo en el que Occidente discutió la incidencia del SIDA en Africa dijo: «Estamos siendo testigos de una reorganización fundamental del racismo occidental y como la analogía colonial entre raza y clase se ha desvanecido, ahora se forja un nuevo concepto según el cual la negritud africana se asimila a lo sexualmente perverso.»
Es evidente que la supuesta amenaza de una catástrofe perpetua es evocada porque somos un país africano dirigido por un gobierno africano.
El complemento de esta proyección de catástrofes es la noción de que se vivía mejor cuando Africa y Sudáfrica en particular estaban bajo regímenes coloniales o de la minoría blanca.
En un reciente artículo Seamus Milne, del periódico británico «Guardian» citó a Andrew Roberts quien afirmó: «Africa nunca conoció mejores tiempos que en los que estuvo bajo dominio británico.» Milne describe a Roberts como «un conservador».
Por lo tanto, no puede ser una sorpresa que Roberts cante loas al imperialismo y al colonialismo británico ni que los conservadores en nuestro país puedan, quizás no tan abiertamente ni descaradamente, alabar al colonialismo y al apartheid.
Milne puntualiza que el Reino Unido nunca pidió disculpas a los millones de personas de todo el mundo a las que colonizó.
Esterhuyse también describe: «No es que todos los afrikaners sean racistas o expresen ideas denigrantes acerca de la gente negra…Aquellos que piensan de otra manera, sin embargo, no son escuchados ni vistos.»
Los afrikaners que no son racistas y que no expresan ideas negativas sobre la población negra son el catalizador que traerá la normalización de las relaciones en nuestro país.
Desafortunadamente, mientras esos decentes sudafricanos no sean vistos ni oídos, los otros continuarán difundiendo la falsedad de que Sudáfrica se está hundiendo gradualmente bajo la carga combinada del crimen galopante y de la corrupción, de la mala administración, del creciente empobrecimiento, de una economía letárgica, de una masiva pérdida de puestos de trabajo, de un rápido incremento de la tasa de mortalidad y de una creciente marginación de las minorías nacionales.
Pero todo eso no podría estar más lejos de la verdad.
En mayo de 2005, la firma consultora internacional Grant Thornton publicó su International Bussiness Owners Survey 2004 con los resultados de un estudio que cubrió 26 países, incluyendo a Sudáfrica.
Entre otras cosas, el estudio concluyó que los empresarios sudafricanos estaban más de dos veces más confiados acerca de sus perspectivas económicas que el año anterior y ubicó a Sudáfrica en el cuarto lugar en la expectativa de los empresarios después de India, Australia y Estados Unidos.
Durante el año anterior, el 56% de nuestras compañías aumentó el número de sus empleados y en los tres años anteriores el 75% aumentó el volumen de sus ingresos.
Este año, se espera que el 79% de las empresas incremente el volumen de su producción.
Asimismo, un 51% de las empresas espera aumentar el número de sus empleados, mientras que un 6% prevé una disminución.
El 54% está dispuesto a invertir en nuevas plantas y maquinarias y un 36% en nuevos edificios.
Muy interesante es, al contrario de todo lo dicho sobre el impacto de la criminalidad, la amenaza del terrorismo y la inseguridad en general, que estos problemas fueron considerados insignificantes como causas de estrés entre la gente de negocios.
Esta información proporcionada por la consultora Grant Thornton Survey sobre nuestro país nos ofrece una historia radicalmente diferente de la contada por quienes encuentran favorable a sus intereses la propagación de estereotipos negativos sobre Sudáfrica.
La esperanza y no el desánimo será lo que determinará el futuro de nuestro país y de Africa como un todo.
Los estereotipos no sirven para definir quiénes somos ni para determinar quiénes seremos. *
(*) Thabo Mbeki, Presidente de Sudáfrica.
(COPYRIGHT IPS)
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