Los gallegos destronaron al franquista Fraga
LA DERROTA de Manuel Fraga, que fracasó en su intento de alcanzar un quinto mandato consecutivo después de 16 años al frente del gobierno autonómico de Galicia, reviste una triple importancia: en el plano local; en España, confirmando el giro del gobierno de derecha del PP de Aznar a la izquierda socialista de Rodríguez Zapatero; y en los países con fuerte emigración gallega, sobre todo en América Latina, incluido Uruguay, ya que los emigrados participaron en forma destacada y hasta último momento su decisión mantuvo la incertidumbre sobre el resultado final.
Tiempo de cambio en Galicia
En la noche del lunes vimos las celebraciones jubilosas en Santiago de Compostela, el pueblo en la calle y las declaraciones de Emilio Pérez Touriño, líder del PSdG que encabezará el próximo gobierno autonómico, en alianza con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), de esa región del noroeste de la península ibérica, fronteriza con Portugal. Dijo que se abría un tiempo de cambio para Galicia.
En efecto: las fuerzas de izquierda gallegas: el PSdG, que es la rama local del PSOE, y el BNG, con una fuerte implantación de los comunistas en el seno del bloque, se propusieron como objetivo primordial de sus campañas electorales sacar de en medio de una buena vez a Manuel Fraga (que representaba una rémora del franquismo, ya que había revistado como ministro de información y turismo del dictador de 1962 a 1969) para implantar un gobierno de cambio. Eso es lo que está en el orden del día inmediato: la conformación de un gobierno de estas dos fuerzas de izquierda coaligadas, con el líder socialista al frente de la Xunta.
El 19 de junio los resultados de la votación en Galicia dieron a la izquierda una apretada victoria de 38 escaños frente a los 37 del PP, que perdió su anterior mayoría absoluta de 41 bancas. El PSdG conquistó 25 bancas, con un significativo aumento de ocho, y el BNG logró 13, con una merma de cuatro. Los socialistas aparecieron como la opción más clara para defenestrar a Fraga, a tono con lo sucedido a nivel nacional. El BNG conservó buena parte de su electorado y contribuyó a la victoria.
La mayoría de la izquierda es más nítida si se toman en cuenta los votos (y no los escaños): la izquierda sobrepasó con luz la mayoría absoluta con 52,1% de los votos (32,5% del PSdG y 19,6% del BNG) frente al 44,9% del PP.
Quedaba el voto de los emigrantes, al cual procuró asirse el PP como tabla de salvación. El lunes la plana mayor del PP maniobró intentando validar sobres de votación que carecían del sello de la fecha de envío. Fue acusada de embarrar la cancha. Esos votos no fueron contabilizados por la Junta Electoral de Pontevedra. De todos modos no alcanzaban para cambiar de signo un escaño en esa provincia, donde el PP estuvo por debajo de la mayoría absoluta, con la izquierda reunida pisándole los talones.
La unidad de la izquierda
En cambio, existe a esta altura la posibilidad de que el voto de los emigrados se traduzca en un escaño más para los socialistas en la provincia de Ourense, mientras que en Lugo los votos desde el exterior para la izquierda sobrepasan la mayoría absoluta, con 51,2% frente a 45,7% del PP. La victoria está, pues, consolidada.
De esta suerte, Galicia está confirmando, de manera brillante, una de las más importantes enseñanzas políticas de estos tiempos revueltos: la viabilidad, el poderío y la fecundidad de la alianza de las fuerzas de izquierda de distinto signo. En este caso, entre socialistas, comunistas y nacionalistas. América Latina es pionera en materia de alianzas de la izquierda, en formas muy variadas, para alcanzar los gobiernos locales y nacionales, y para la tarea de gobernar. Es decir, para cambiar de rumbo y de política, como se lo propone hoy la sociedad gallega. Por lo mismo, estas elecciones autonómicas entrañan una derrota muy sensible para el PP y para la política de la derecha. Mariano Rajoy, presidente del PP (y también gallego) se involucró de lleno en la campaña electoral y declaró: «Si el PP gallego pierde, pierdo yo». A esta altura debe estarlo lamentando. Sin olvidar que el mismo Fraga fue el mentor político de José María Aznar.
El voto emigrante
Hasta el lunes 27 el voto emigrante mantuvo en vilo a todos los gallegos, los residentes en el terruño y los desperdigados por diversas latitudes. Y se respetó plenamente. Votó más del 40% de los trescientos mil gallegos del exterior con derecho al sufragio, un porcentaje respetable. (En Galicia misma la participación fue del 68,1%). En conjunto, ésta es una buena lección para aquellos que quieren privar de un derecho fundamental a nuestros compatriotas que por razones variadas residen en el exterior pero tienen la patria común en el corazón. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad