Las mujeres afganas de Herat cambian burca por el culturismo
El material no es que sea del todo nuevo, las halteras están hechas a base de ruedas de coche, pero el Club Shafaq de musculación para mujeres es toda una revolución en la conservadora ciudad de Herat, en el oeste de Afganistán.
«Siempre quise ser libre. Cuando vengo a este club porque así lo decido yo, me siento libre e independiente», explica Masuda, de 25 años, nueva practicante del culturismo.
Venir a correr y levantar pesas representa para ella más que un simple ejercicio en un país donde la esperanza de vida femenina es de 44 años y cada media hora una mujer muere dando a luz, explica.
«Se trata de una batalla para cambiar la mentalidad de las mujeres, para hacerle salir de casa, ver a otras mujeres, conocer sus derechos y luchar por obtenerlos», explica.
El Shafaq es uno de los tres clubes de musculación que abrieron estos últimos meses en Herat, no lejos de la frontera iraní, donde cuatro años atrás las mujeres no estaban autorizadas a salir de casa sin cubrirse de la cabeza a los pies con una burca.
El reconocimiento de los derechos de la mujer sigue siendo lento en esta ciudad manejada con puño de hierro por Ismael Jan, ex gobernador y combatiente muyaidín, muy conservador con las mujeres, hasta que se trasladó a Kabul en septiembre pasado como flamante ministro de Energía.
Incluso después de la caída del régimen islámico fundamentalista de los talibanes a finales de 2001, Nazifa Sidiq, de 27 años, debía entrenarse en secreto con un grupo de siete mujeres.
«Cuando empecé a entrenarme, tenía problemas regularmente con mi marido. Le expliqué que lo hacía con mujeres, no con hombres, y esto no es contrario al Islam», explica.
Hasta hace poco, acudía al club después del trabajo vestida con una burca azul que le cubría todo el cuerpo. Ahora, camina por la calle con el cabello cubierto por un sencillo velo negro con el que se cubre el rostro cuando se cruza con un hombre.
Proclama que la musculación le ha permitido reducir las limitaciones de la tradición. «Ahora vuelvo a la escuela después de 13 años de inactividad debida a mi matrimonio. Soy más consciente de mis derechos».
Desde que el presidente afgano, Hamid Karzai, nombró un nuevo gobernador al frente de la provincia en setiembre, las mujeres de Herat intentan revivir.
«Es la primera vez que tenemos un club de culturismo en Afganistán», destaca Saeed Mahmood Zia Dashti, subdirector del Comité Olímpico afgano, que el año pasado mandó a dos atletas femeninas a los Juegos de Atenas. *
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