Los caballeros del Ku Klux Klan
El Ku Klux Klan (KKK), una organización racista y violenta que llegó a tener hasta tres millones de miembros durante los años veinte. Fundada en 1866 en Tennessee el KKK resume la nostalgia por el sur esclavista del país, y se distingue por sus rituales. Marchas con antorchas, túnicas blancas y cruces prendidas fuego son su macabra marca.
Al año siguiente, el KKK se transformó en una fuerza paramilitar bajo el liderazgo de ex oficiales del sur, del cual el general Nathan Bedford Forrest fue el primer «gran brujo imperial» del «imperio invisible».
El objetivo de la organización era aterrorizar a los antiguos esclavos, que lograron su libertad en 1867, y de «poner fin al dogma de la igualdad racial». Sus encapuchados miembros pretendían reconquistar por la violencia lo que una cruenta guerra civil y las urnas les habían quitado: la supremacía blanca en el sur.
Ese primer KKK empezó a desaparecer progresivamente, mientras los conservadores del sur, aliados del Partido Demócrata, volvieron a las andadas e instauraron leyes segregacionsitas inflexibles.
En 1915 emergió un nuevo KKK, que atacó no sólo a los negros, sino también a la Iglesia Católica, sospechosa de maquinaciones antiestadounidenses, a los judíos, a los nuevos inmigrantes y a todos los que enfrentaran el orden moral establecido.
A comienzos de los años 1920, este KKK atrajo a millones de simpatizantes, incluidos influyentes políticos. Las revelaciones en la prensa de los crímenes y coacciones cometidas por el Klan condujeron a una investigación por parte del Congreso en 1921. Desde ese año, el Klan experimentó un rápido incremento de sus miembros y su influencia política abarcó todo el país, alcanzando la cifra de unos 3 millones de miembros en 1924, según indican algunos historiadores.
En agosto de 1925, 40.000 de sus miembros desfilaron delante de la Casa Blanca.
Los Caballeros del Ku Klux Klan aceptaban como miembros a todos los blancos, varones y protestantes, a partir de los 16 años de edad; quedaban excluidos los negros, católicos y judíos, todos los cuales fueron difamados y perseguidos por parte de la organización. Durante el período de depresión económica que siguió a la I Guerra Mundial, el Klan se expandió en las áreas urbanas y tuvo gran actividad en la mayor parte de los estados del Sur. En esta segunda etapa, el Klan cumplió sus objetivos, y además de los negros, persiguió a católicos, extranjeros, liberales, sindicalistas y huelguistas, por considerar los elementos subversivos para los valores estadounidenses, manteniendo la simbología, actividades y actitudes coactivas del grupo fundador.
Durante la depresión económica de la década de 1930 el Klan actuó principalmente contra los sindicalistas de los estados del Sur. También amenazaba con castigar a los negros que ejercieran su derecho al voto. Pero discrepancias, escisiones y escándalos empezaron a debilitar la organización hasta hacerla casi desaparecer a finales de los años 1930.
Apoyaron a la Liga Germano Estadounidense
En 1940 el Klan colaboró con la Liga Germano Estadounidense (organización financiada por el gobierno de la Alemania nazi). Con la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, redujo sus actividades. En 1944 se disolvió formalmente cuando no pudo pagar los impuestos que debía al gobierno federal. El resurgimiento de sus actividades después de la guerra despertó un sentimiento público masivo de rechazo y el Klan se escindió en numerosos grupúsculos. Sin embargo, el KKK reapareció en 1945 en algunos estados del sur.
El 17 de mayo de 1954, el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminó que la segregación racial en las escuelas y colegios públicos era inconstitucional. Esto incitó al Klan a nuevos actos de violencia y a tratar de incrementar sus filas, pero no contribuyó a su unidad interna, ni a aumentar el número de sus miembros.
A finales de la década del 50, a medida que ganaba fuerza el movimiento a favor de los derechos civiles y empezaba a disminuir la resistencia a la integración en todo el Sur, el Klan continuó oponiéndose tenazmente a dichos programas y continuó realizando actos de violencia racial, intimidación y represalias.
Los años 60 le ofrecieron el escenario para manifestarse de nuevo. Aprovechando la mesura de las autoridades locales, los extremistas blancos se lanzaron contra los adversarios de la segregación.
«La sociedad norteamericana comenzaba a degradarse y a degenerarse. Las drogas y el movimiento hippie arrastraban a la juventud a la perdición. Todos los valores occidentales se iban perdiendo. También surgió el grupo anti-blanco de los ‘Panteras Negras’, y Martin Luther King, recibía dinero de los comunistas y agitaba a los negros para ponerlos en contra del hombre blanco, trabajador y honesto. El Klan decide entrar en accion y forma una resistencia en defensa de nuestra raza. El gobierno americano llegó incluso a mandar tropas del ejército a ciertas ciudades del sur (algo nunca visto en EEUU) para destruir por la fuerza a los representantes del orgullo y de las tradiciones blancas-occidentales», revelan los discursos de la organización en Internet.
Pero sus actos violentos chocaron contra la opinión de la sociedad norteamericana, y contribuyeron a su marginación. En 1963, la explosión de una bomba en una iglesia de Alabama mató a cuatro niñas, y en 1964 tres jóvenes militantes de los derechos civiles, dos judíos y un negro, fueron asesinados en Mississippi.
Tras promulgarse la Ley de Derechos Civiles de 1964, experimentó un notable aumento de miembros, llegando a contar en 1965 con unos 45.000.
A mediados de la década de 1970 el Klan había recuperado cierta popularidad en el sur. Algunos de sus miembros reconocidos se presentaron como candidatos a cargos públicos, obteniendo gran número de votos.
En esos momentos, existían aproximadamente unas 15 organizaciones distintas. A finales dicha década resurgió una oleada de violencia y en 1980 el Klan abrió una delegación en Toronto (Canadá).
Se calcula que contaba con 5.000 miembros a finales de la década. Un antiguo gran brujo del Klan, David Duke, fue elegido para la Cámara de Representantes por Luisiana en 1989. En 1991 se presentó a las elecciones estatales para gobernador pero no tuvo éxito.
Hoy los herederos del KKK no son más que un puñado dividido en grupúsculos, a veces violentos, pero incapaces de pesar en la sociedad norteamericana contemporánea, afirman la mayoría de los analistas.
En la actualidad, existen unos 6.000 miembros del KKK disgregados en 158 diferentes facciones ubicadas en su mayoría en los estados del sur de Estados Unidos. Aunque algunas de sus costumbres han variado, aún conservan la vestimenta y la jerarquía dentro de su organización. *
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