La conspiración contra Brasil
EL CLIMA cambió en Brasil tras el mensaje de Lula del jueves. Pudimos apreciarlo en las reacciones de la gente en los noticieros. El presidente demostró con hechos que desde el primer día ha sido implacable en la lucha contra la corrupción, y lo seguirá siendo. Se habla de una contraofensiva del gobierno para frenar la conspiración desestabilizadora de la derecha, en que también se advierte la presencia de una mano extranjera.
Nunca se combatió tanto la corrupción
Lula dijo que nunca Brasil vio tanta gente importante y poderosa encarcelada por corrupción y fraude contra los bienes públicos: empresarios, jueces, delegados, políticos, policías y funcionarios públicos que actuaban impunemente, en algunos casos desde hace décadas. En estos dos años y medio han sido encarceladas 1.006 personas por esta causa, y la Policía Federal desbarató redes de crimen, responsables del desvío de miles de millones de reales a lo largo de muchos años y nunca investigadas. Lo que aumentó, en medida considerable, fue el combate a la corrupción. El gobierno no tiró la basura bajo la alfombra, y el mandatario garantizó que «todos los órganos de gobierno, los ministerios, la Policía Federal (PF), todas las instituciones democráticas estarán empeñadas en examinar las denuncias y si fuera necesario, castigar en forma ejemplar».
Destacó en ese sentido el papel de la prensa, «que puede informar, fiscalizar e investigar» y afirmó que una investigación profunda, como la que está haciendo la PF, ahora reforzada por la CPI (Comisión parlamentaria investigadora) «sabrá separar la paja del trigo, el bien del mal, la verdad de la mentira». Al ministro de Justicia, Marcio Thomas Bastos, jurista relevante, se le entregó la misión de combatir la corrupción en todas sus formas, y no sobre la base de aprehender a los pequeños y cerrar los ojos ante los grandes. La Contraloría General de la Unión, dirigida por el ministro Waldir Pires, ya realizó más de 7.500 auditorías en órganos federales y denunció ante el Ministerio Público las irregularidades comprobadas. Se creó el portal de la transparencia, abierto a la ciudadanía por medio de Internet.
En otro plano, Lula reiteró su compromiso por un desarrollo sustentable y duradero, con creación de empleos, distribución del ingreso y justicia social. «La economía está en orden, las exportaciones continúan creciendo, el riesgo país está bajando, se crean nuevos empleos en el comercio y la industria, y numerosos proyectos sociales se extienden por todo el territorio nacional».
La mano extranjera
Por una crónica de Mario Jakobskind desde Río nos enteramos que un grupo de periodistas independientes brasileños informó que en el apartamento de FH Cardoso en San Pablo se realizan reuniones de varios sectores de derecha, empresarios y personal de dirección de la revista Veja y del diario O Estado de São Paulo, que han viabilizado la campaña contra el gobierno. Agregan que funcionarios del consulado de EEUU en San Pablo participaron en dicho apartamento «de reuniones donde se habrían trazado planes de desestabilización del gobierno de Lula». La crónica añade que la crisis política se intensificó al regreso de un viaje de Cardoso a EEUU, hace unos meses, en cuyo transcurso mantuvo contactos con Henry Kissinger. En una serie de artículos en los principales diarios, Cardoso anunció una crisis institucional en Brasil y siguió golpeando insistentemente esa tecla.
No es la única señal en esa dirección. El líder del MST, Joao Pedro Stédile, firmante de una declaración de los movimientos sociales que denuncia la tentativa de la derecha de derribar a Lula, dice en un reportaje que la actual crisis está provocada «por la derecha y sus vínculos con el gobierno de Bush, que quiere derrotar políticamente al gobierno de Lula para (…) que retornen los conservadores en las elecciones de 2006″. Según él, el esquema de desestabilización está impulsado por el PFL, el PSDB de Cardoso y «áreas bajo la influencia de la política de Bush, los servicios de inteligencia que operan aquí, en confabulación con los medios de comunicación de masas».
El senador del PFL, Agripino Maia, dice que el objetivo es «cocinar a Lula a fuego lento antes de las elecciones». Un ex militar diputado del ultraderechista PP, Jair Bolsonaro, calificó a Lula de «homosexual activo» (por su apoyo a las uniones civiles) y llamó a los militares a manifestar hoy en Brasilia para «desbancar al presidente».
Cambia el viento
Varias acusaciones se han ido desflecando: tal el caso de una secretaria ejecutiva acusada de integrar una cadena de pagos de coimas encabezada por el empresario Marcos Valerio de Souza, lo que ha sido desvirtuado, o la ridícula acusación de donaciones al PT por parte nada menos que del gobierno de Taiwan. El empresario Arthur Waschek Neto negó ante la CPI las denuncias de Roberto Jefferson, que por otra parte está siendo investigado por corrupción en el caso del Correo y será llevado por Dirceu ante la Justicia. La Iglesia Católica renovó su voto de confianza en el presidente. El viento empieza a cambiar. *
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