Nuevas piezas de la crisis que afecta al gobierno de Lula

El rompecabezas de los escándalos

Un informe del Instituto de Reaseguros Brasileño (IRB) confirmó la existencia de contratos sospechosos firmados por el directorio de esa estatal, cesado por Lula a inicios de mes, que estaba vinculada al Partido Trabalhista Brasileño (PTB, de la base oficialista).

Entre tanto, la revista IstoÉ y el diario O Globo aseguran haber rastreado la ruta del dinero que el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda, en el poder) habría usado para sobornar diputados.

«Aparece el dinero», afirma IstoÉ, que identificó retiros por el equivalente de casi 6 millones de dólares en menos de dos años de cuentas bancarias de las empresas de Marcos Valerio, el publicitario que según las acusaciones distribuía los sobornos.

La revista dijo haber consultado registros oficiales de movimientos bancarios voluminosos y, tanto la institución que albergaba las cuentas -el Banco Rural- como una de las personas que efectuaron los retiros, coinciden con los datos proporcionados por Fernanda Karina Somaggio, una ex secretaria de Valerio en litigio con su ex patrón.

El PT, al igual que Valerio, desmienten tajantemente cualquier implicación en un esquema de sobornos.

Las denuncias tuvieron sin embargo un efecto político devastador, y acarrearon la renuncia del jefe de gabinete de Lula, José Dirceu, reemplazado la semana pasada por Dilma Rousseff.

La investigación de O Globo conduce a una correduría de São Paulo, que el diputado José Janene, del Partido Progresista (PP, conservador, otro aliado del PT) habría usado para recaudar el dinero.

Según el diario, las sumas procederían en parte de la venta a bajo precio de títulos públicos de las carteras de fondos de pensión de algunas empresas estatales a una empresa ficticia que las revendía por su valor real el mismo día.

El diputado Roberto Jefferson, del PTB, había acusado al PP y al Partido Liberal (PL, derecha) del vicepresidente José Alencar, de ser los principales beneficiarios de los sobornos.

Por otro lado, una investigación interna en el Instituto de Reaseguros Brasileño (IRB) confirmó la existencia de contratos turbios firmados por el directorio cesado con Furnas (electricidad), Eletronuclear e Infraero (administración aeronáutica).

Los contratos fueron negociados por la corredora Assuré, cuyo jefe es amigo de Jefferson y en la cual trabaja el yerno del político del PTB.

El nombre de Jefferson, apodado «el hombre bomba» de la política brasileña, aparece en todos los escándalos: en posición de sospechoso o de principal acusador.

En dos informes publicados en mayo por la revista Veja, el líder del PTB es mencionado como posible participante en esquemas de coimas y desvío de dinero en los Correos y el IRB, donde el PTB tenía «cuotas» para decidir los nombramientos de altos cargos.

Estos nuevos informes surgen en momentos en que Lula negocia dar más espacio en su gobierno a partidos de centro y de derecha, a fin de asegurar el avance de sus proyectos en el Congreso, abocado por el momento a la investigación de los escándalos. *

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