El primer ministro británico pidió un debate sin "insultos"

Un Blair "pro-europeo" pide "reformar" Europa para terminar con la crisis

Blair insistió en la necesidad de «reformar» Europa para afrontar los desafíos de la globalización y no quedar detrás de los emergentes gigantes asiáticos en el plano económico, y realizó una clara defensa de la ampliación de la UE, en su discurso en el que mostró sus grandes dotes de orador.

«Soy un apasionado pro-europeo, siempre lo he sido. Creo en Europa como proyecto político. Creo en una Europa con una fuerte dimensión fuerte. Nunca aceptaría reducir a Europa a un simple mercado económico», declaró Tony Blair en una respuesta clara a los reproches que se le hicieron en los últimos días, en especial por parte del primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker.

Ante los mismos eurodiputados que el miércoles habían ovacionado de pie a Juncker tras un duro e irónico discurso de balance de la presidencia luxemburguesa, Tony Blair optó por realizar una presentación medida y conciliadora, evitando los cruces directos con sus rivales y arrancando aplausos en varias ocasiones.

«Sean cuales fueren las cosas sobre las cuales los pueblos tienen diferencias en Europa, al menos están de acuerdo en un punto: Europa está en el centro de una profundo debate sobre su futuro. Tengamos el coraje de llevarlo adelante», dijo, antes de pedir un debate «abierto y franco» en lugar de un «intercambio de insultos».

Blair se presentó ante el Parlamento Europeo como el líder capaz de concretar la necesaria «modernización» del modelo social europeo a través de una reforma económica que adapte a la UE a los desafíos de la globalización, en especial ante el surgimiento de los gigantes asiáticos como China e India.

«No es el momento de acusar a aquellos que quiere cambiar a Europa de traicionarla. Es hora de reconocer que sólo a través del cambio Europa reencontrará su fuerza, su interés, sus ideales y, con ello, el apoyo de sus pueblos», afirmó.

Durante su discurso, Blair negó además toda responsabilidad por el fracaso de la cumbre de Bruselas sobre el presupuesto 2007-2013 de la UE, algo por lo cual lo responsabilizaron Juncker, el presidente francés Jacques Chirac y el canciller alemán Gerhard Schroeder.

En ese sentido, desmintió querer «cambiar la Política Agrícola Común» (PAC) europea «ahora» y recordó que fue el «primer dirigente británico» en aceptar «poner sobre la mesa» de negociación el «cheque» que tiene su país desde 1984 en sus aportes comunitarios.

En la cumbre de Bruselas, Blair se negó a aceptar el congelamiento del reembolso británico -como proponía la presidencia luxemburguesa- si no se revisaba la estructura del presupuesto, comenzando por la PAC, cuyo acuerdo de 2002 garantiza los gastos agrícolas hasta 2013.

«Un presupuesto moderno no es uno que en 10 años dedicará 40% de sus gastos a la agricultura», afirmó el líder británico, reiterando el mismo concepto que habían formulado ante el resto de los 25.

Por otra parte, Tony Blair se refirió también al tema de la ampliación de la UE y garantizó que Europa respetará sus compromisos ante Turquía y Croacia.

La UE no debe considerar su ampliación «como una amenaza, como si el hecho de convertirse en miembro es un juego en el que los ex miembros perderían y los nuevos ganarían, sino como una oportunidad extraordinaria e histórica para construir una Unión más poderosa, más fuerte», afirmó.

Varios responsables habían pedido en los últimos días reflexionar sobre el ritmo de la ampliación de la UE, tras el «no» de Francia y Holanda a la Constitución Europea, que desató la actual crisis que vive el bloque.

Precisamente sobre esos rechazos en Francia y Holanda, Blair dijo que ambos se debieron al deseo de los votantes de «hacer escuchar su amplio y profundo descontento con el estado actual de Europa». *

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