Kirchner choca con los empresarios por salarios
Muy al estilo Néstor Kirchner, el Presidente los acusó de estar «extorsionando al pueblo argentino de una forma realmente inaceptable y es una extorsión que el pueblo no se merece». Si las relaciones oficiales con entidades empresariales volvieron a congelarse, no ocurre igual con lo que contienen las góndolas en los supermercados.
Precisamente uno de los más poderosos en el ese ramo, Alfredo Coto, se encuentra entre los que encendió la mecha con ese planteo en coloquio empresarial en Rosario. Coto subió la apuesta pidiendo al gobierno que «acompañe los aumentos salariales con una rebaja de impuestos», argumentando que la carga fiscal está propiciando la economía negra.
Casi la mitad de la planta nacional de trabajadores ocupados recibe sus asignaciones o parte de ella, en lo que se llama «negro», no registrado.
La polémica volvió a tensar la cuerda entre la administración kirchnerista y grandes empresas, no todas, reeditando el clima belicoso que hubo a comienzos de esta gestión.
Todo comenzó la semana pasada en Rosario, durante una de las reuniones periódicas que realiza el foro de ejecutivos empresarios de la llamada «IDEA». Enrique Pescarmona, poderoso contratista de obras aquí y afuera y Coto expusieron ante la prensa sobre el supuesto riesgo inflacionario, idea avalada luego por otros colegas que también asistieron al encuentro santafesino.
No fueron los únicos. Por caso, un ejecutivo del automóvil aseguró que «las automotrices no podrán absorber» los aumentos de salarios que se están otorgando al sindicato del ramo, el SMATA, aunque, al mismo tiempo, prometió que las subas en los precios de los autos estarán dentro de la meta de inflación prevista por el Banco Central que es de un dígito para todo el año.
Pero hay una realidad, el derrumbe que han sufrido los salarios tras la devaluación de 2001 y los dramáticos indicadores sociales. «Es una verdad incontrastable que cada punto de inflación genera muchos nuevos pobres», justificaba Pescarmona. «El salario debe ir ajustándose pero sin ser inflacionario. No se puede pedir una suba del 30 o el 40% porque desestabiliza», sostiene el mercadista Coto. Los empresarios no niegan que hay desfasaje entre precios y salarios, pero en su mente está el beneficio y más que ajustes por inflación quieren imponer cláusulas de productividad que, de todas maneras, están ya incluidas en los más de un centenar de convenios colectivos negociados.
Movimiento Nacional de Chicos
Kirchner cree oír en las advertencias empresarias » una actitud cerrada, absolutamente antisolidaria, teniendo el concepto y la filosofía de los ’90, y duele que no reflexionen», recriminó. «Si tanto les preocupa el trabajo en negro (una de las denuncias del coloquio y la vedette de las estadísticas laborales) que empiecen a blanquear trabajadores», los desafió.
Los principales líderes de la CGT se alinearon con el Presidente. Salarios por debajo de las necesidades, excepto en sectores de larga tradición de empleos bien remunerados como la industria automotriz o por presión de lucha, lo trabajadores del subterráneo porteño; trabajo en negro y alta desocupación, son una tríada que se mantiene, con algunas variaciones de mejoras pero con índices desesperantes.
Hay un equilibrio inestable porque están aún sin definirse, pese a las presiones del FMI, los aumentos de las tarifas de los servicios públicos que por lo que parece el gobierno quiere demorar hasta pasadas las elecciones legislativas de octubre.
Una exhibición patética la está dando una marcha nacional del Movimiento de los Chicos del Pueblo, que impulsan unas 300 organizaciones y que desnuda que el 70% de la población menor de 18 años es pobre, es decir 9,5 millones.
La Marcha comenzó en Tucumán el pasado lunes 20 y luego de pasar a pie o en vehículos para varias provincias, finalizará con una gran concentración en la Capital Federal.
Tratan sus organizadores, entre ellos la Central de Trabajadores Argentinos, de instalar la urgencia de otorgar a cada niño un subsidio bajo el control materno con la obligatoriedad de la escolaridad y la periódica revisión sanitaria.
Según la líder del ARI, Elisa Carrió, un programa de ingreso mínimo universal necesitaría fondos equivalentes al actual superávit fiscal. No es sencillo, explican en el oficialismo, con los ojos puestos además en los compromisos financieros externos e internos. *
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