La batalla se extendió durante 11 horas y murieron unos 60 milicianos

Talibanes y soldados se enfrentan en Afganistán

Se trata, según la versión oficial, del peor enfrentamiento armado de los últimos meses, en el marco de una renovada oleada de violencia que vive el país desde el derrocamiento del régimen talibán a fines de 2001 a manos de las fuerzas anglo-estadounidenses.

Los enfrentamientos comenzaron el martes cuando grupos armados que se oponen a la presencia militar extranjera atacaron con armas automáticas y lanzagranadas a una patrulla estadounidense cerca del distrito Daychopan, en la provincia de Zabul, dijo la versión.

Agregó que las fuerzas militares norteamericanas respondieron al fuego, e hicieron intervenir aviones y helicópteros que bombardearon «posiciones rebeldes».

Cinco soldados norteamericanos resultaron heridos en los combates, dijeron fuentes militares. Un oficial de la policía afgana, general Salim Khan, aseguró que luego de los combates fueron capturados 23 «milicianos rebeldes».

Khan dijo que hay centenares de talibán «en campamentos en las montañas». «Mis oficiales los detectaron y esa información es utilizada por las aeronaves estadounidenses para bombardearlos», explicó el militar.

Luego de los combates comenzó una operación de rastrillaje denominada «Catania», con el fin de destruir los escondites de la resistencia.

Afganistán celebrará elecciones legislativas el 18 de setiembre y el combate a los grupos armados locales tiene por fin asegurar la normalidad de esos comicios, según dijo la portavoz estadounidense Cindy Moore.

La batalla tuvo lugar pocos kilómetros al norte de Mian Nishin, capital de la provincia de Kandahar, sur del país, que según la versión oficial había sido «invadida» por milicianos talibán la semana pasada, y fue conquistada por las fuerzas de la coalición extranjera.

Un vocero del ejército estadounidense, teniente coronel Jerry O’Hara, informó que la operación para terminar con la resistencia en la zona continuará un tiempo más.

Estados Unidos tiene desplegados en Afganistán alrededor de 18.000 soldados.

El domingo los talibán anunciaron que mataron a ocho policías, entre ellos un comandante de policía en Mian Nishin (norte de Kandahar) que era mantenido como rehén.

El vocero de los milicianos, Abdul Latif Hakimi, había anunciado que el comandante de policía Nanai Khan «fue ajusticiado con tres golpes en la cabeza», después de una Fatwa (orden suprema) de un Consejo de Mulás (jefes religiosos).

Los talibán se adjudicaron también la muerte de otros siete policías durante el ataque y la captura de 23 que -aseguraron- mantienen como rehenes.

La policía de Kandahar admitió el episodio pero redujo a 13 la cantidad de rehenes.

En la vecina provincia de Helmand, los talibán mataron en los últimos días a un juez, a un agente de los servicios de seguridad y a un guardia en el distrito de Anad-i-Ali, según versiones del gobierno de Kabul, aliado de las fuerzas militares extranjeras.

También en Helmand, entre 15 y 20 personas murieron el último fin de semana durante un ataque aéreo estadounidense, según la información de voceros militares, que definieron a esas víctimas como «rebeldes». *

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