Otro ingrediente para la campaña electoral en Argentina

Cavallo se postularía para diputado por Buenos Aires

El creador de la convertibilidad, que para un importante espacio de los economistas fue la piedra angular del endeudamiento externo que llevó a la Argentina al default y el instrumento de la desindustrilización, cree que habrá gente que lo recordará con cariño porque durante varios años la paridad un peso igual a un dólar generó satisfacciones a las capas medias.

Cavallo sacó a Carlos Menem, en 1991, de una hiperinflación al anclar la paridad cambiaria. Esa fama, que luego se trastocó en palabra casi maldita, le sirvió para que Fernando de la Rúa lo convocara en 2001. La huida de capitales hizo nacer el corralito y luego el corralón, instrumentos para congelar los depósitos de millares de ahorristas, muchos de los cuales aún lloran sus dineros perdidos e incluso la Suprema Corte debe decidir si la pesificación, la manera de salir del corsé dolarizado con devaluación incluida, fue o no una medida legal.

Esa figura controvertida vive actualmente en los EEUU, desde que debió salir a las apuradas del gobierno de la Alianza. Pero la semana pasada regresó para declarar ante la Justicia federal como sospechoso de pagar indebidamente 30 millones de pesos-dólares al Correo Argentino, cuando estaba en manos del empresario Franco Macri.

Mañana regresa a Harvard, donde es profesor, y desde allí dará la respuesta definitiva a un «pedido» de jóvenes del partido Acción por la República que quiere verlo como diputado nacional. En rigor, la política partidaria no figuraba en la agenda del ex ministro. Sin embargo, accedió a desayunar en sus oficinas, en el supercoqueto Palermo Chico, con diez integrantes de la juventud de su partido, quienes lo entusiasmaron con la idea de volver a la competencia electoral. En el distrito porteño, la fuerza creada por Cavallo está intervenida. Su titular, Guillermo Francos, anticipó que apoyará al ex ministro si decide postularse.

Al parecer, el argumento que sedujo a Cavallo para pensar en una posible candidatura fue que la campaña le ofrecería un escenario inmejorable para poder justificar ante la opinión pública las medidas más polémicas que adoptó en el último tramo de su gestión económica –como el «corralito» bancario– para defender la convertibilidad.

Voceros cavallistas explicaron que, en caso de postularse, el propósito del ex ministro no será restarle votos al empresario Mauricio Macri –con quien competiría en similares espacios sociales e ideológicos– para poner en riesgo sus posibilidades de triunfo.

La preocupación del sector es no dar la imagen de ser funcionales al candidato del gobierno, Rafael Bielsa, rival directo del presidente de Boca y menos aun de Carrió.

Nadie les cree, y tanto Macri como su socio del polo de la derecha, Ricardo López Murphy, sostienen que se trata de una maniobra del gobierno para restarles sufragios a los dos.

Todo es confuso, dado que el cavallismo bonaerense ya se acopló al frente de la derecha y postula a López Murphy como senador.

En 1999 Cavallo creyó que podría ser presidente y fundó Acción para la República: obtuvo casi dos millones de votos y quedó tercero. En 2000 compitió por el gobierno porteño con Gustavo Beliz acompañándolo en el binomio, y logró el 33% de los votos. No le alcanzó: Aníbal Ibarra le ganó en primera vuelta.

¿No hay dos sin tres? Atención, del ridículo no se vuelve. Se verá. *

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