Vacaciones "masoquistas" en cárceles soviéticas

Letonia, país recientemente incorporado a la Unión Europea, ofrece a los turists su maravillosa capital, Riga, su naturaleza al orillas del Báltico y, mucho más inesperado, la posibilidad de vivir en el universo carcelario de la época soviética.

«Va a ser terrible», advierte Liga Engelman, guía del presidio Karostas de la ciudad de Liepaja (oeste), a los turistas entusiastas ante la perspectiva de pasar las vacaciones en la cárcel.

La prisión Karostas estaba destinada a la demolición, pero fue salvada a último momento por los habitantes de Liepaja a fines de los años 90.

Engelman pone particular celo en advertir a tan sorprendentes turistas que su vida no será color de rosa detrás de las rejas. Por lo demás, los candidatos deben firmar primeramente un documento mediante el cual aceptan sufrir los castigos que les impongan los guardianes del presidio.

Y las vacaciones pueden empezar… «Â¡Caminen más rápido, cerdos, no aflojen el paso! Usted, la rubia descolorida, agáchese otras 25 veces», grita un guardián en uniforme soviético, que no da un segundo de respiro a los «prisioneros».

La mayoría de ellos hacen lo que los guardianes les ordenan. De lo contrario, corren el riesgo de terminar en un calabozo, completamente aislados, o de tener que limpiar las letrinas.

«Algunos turistas quieren ser maltratados. Desobedecen adrede para eso. Se diría que sienten placer al ser tratados de idiotas o al hacer ejercicios físicos agotadores», declara Andris, uno de los guardianes. *

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