Análisis internacional

La batalla de Fort Lauderdale

CON ESTE TÍTULO me encuentro con un interesante artículo del periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel (no confundir con el vicepresidente José Vicente Rangel) inserto en su columna dominical del diario Ultimas Noticias de Caracas. Se refiere a la asamblea general de la OEA efectuada en esa ciudad del estado de la Florida, Estados Unidos. A este importante tema hemos dedicado tres notas, publicadas los días 9, 10 y 12 («La derrota de EEUU en la OEA», «Coletazos de la asamblea general de la OEA» y «El ‘mal paso’ de Bush»). Traemos a colación el artículo aludido porque incorpora antecedentes significativos.

 

Sucesivas derrotas de EEUU

Eleazar Díaz Rangel es un periodista de raza, antiguo compañero de lucha durante años en la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) fundada en 1976 en México, en la que participamos junto a Carlos Borche y otros periodistas uruguayos exiliados. Eleazar representó allí a la organización de los periodistas venezolanos. El Congreso fundacional se efectuó a principios de junio en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, con una intervención del presidente Luis Echeverría. El segundo Congreso tuvo lugar precisamente en Caracas.

En su nota destaca que últimamente EEUU viene sufriendo derrota tras derrota en su política interamericana, y registra como antecedentes de su indiscutible fracaso en Fort Lauderdale los siguientes hechos: 1) en junio 2003, pese al lobby de Colin Powell en Chile, la OEA por primera vez (desde que fue creada en 1949 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos) dejó fuera al candidato de EEUU, y en cambio eligió a un venezolano y a un brasileño, lo que califica de «duro golpe». 2) en setiembre 2004, el secretario de Estado adjunto para asuntos interamericanos, Roger Noriega, y el embajador ante la OEA, John Maisto, se movilizaron intensamente para impedir que se aprobara el informe de la Comisión de la OEA presidida por César Gaviria que avalaba los resultados del referéndum (revocatorio, que resultó confirmatorio) sobre la gestión del presidente Chávez; sólo lograron diferir la votación por 24 horas, pero al final debieron aceptar la propuesta original. 3) en enero, en la conferencia de ministros de Defensa realizada en Ecuador, fueron derrotadas las propuestas de EEUU de preparar fuerzas para intervenir en Colombia, lo que significaba una suerte de intervención multilateral sobre la base de la expansión del plan Colombia. A esto se agregó, en cuarto término, el rechazo de sus sucesivas candidaturas para la secretaría general de la propia OEA.

 

La declaración de Florida

En ese plano, el candidato inicial puesto a dedo por EEUU, el costarricense Miguel Angel Rodríguez, ocupó el cargo unos pocos días y debió marchar rumbo a la prisión por actos de corrupción; y los dos siguientes, el ex presidente salvadoreño Paco Flores y el canciller mexicano Ernesto Derbez debieron retirarse, el primero porque era impresentable y el segundo antes de sufrir el bochorno de su derrota frente el actual titular, el chileno José Miguel Insulza.

Yendo al fondo de la cuestión, lo ocurrido en Fort Lauderdale es visto como «una derrota múltiple para Estados Unidos». La Declaración de Florida presentada por EEUU fue rechazada. En cambio, «la declaración aprobada, motorizada por el canciller venezolano Alí Rodríguez Araque, fue totalmente distinta, y EEUU debió sumar sus votos».

Venezuela presentó además otro proyecto que exhorta a no dar asilo y a extraditar a cualquier terrorista solicitado por otro país, en inequívoca referencia a la conducta de Estados Unidos respecto al terrorista Luis Posada Carriles. Se aprobó, pero no se sabe cómo votó Estados Unidos. «El triunfo de la diplomacia venezolana fue tan redondo  dice en otro lugar Díaz Rangel  que presentó otros seis proyectos de resolución, que fueron igualmente aprobados».

El canciller panameño comentó en los pasillos que «los yankis no saben cómo han cambiado las cosas, ahora tienen que negociar». Otros vieron en la resolución final un reflejo de los cambios producidos en América Latina, destacando que el gobierno de Bush se colocó contra toda la región y debió sufrir además la severa crítica del Partido Demócrata por el conjunto de su política interamericana, enmarcada en su «vergonzosa política exterior».

 

Principios salvados

Si, como dice la nota comentada, «fue América Latina la vencedora en esa asamblea de la OEA», lo es sobre todo porque rechazó de plano el proyecto intervencionista disfrazado que se trajo bajo el poncho la delegación estadounidense, y porque reafirmó que todas las acciones a emprenderse se harán, como dice a la letra la resolución final, «dentro del principio de no intervención y el derecho a la autodeterminación». *

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