El gobierno de Teherán acusa a separatistas pro árabes llegados de Irak

Cinco atentados en Irán dejan varios muertos y heridos

Voceros oficiales atribuyeron los ataques a grupos «terroristas» y separatistas pro árabes llegados de Irak, a través de Bassora, con el apoyo de Estados Unidos.

Los ataques en Ahwaz, sudoeste de Irán, lanzados entre las 9 (3 GMT) y 11 locales (5 GMT), se iniciaron con una bomba que explotó en un automóvil estacionado frente a las oficinas de la gobernación de Juzistán, donde murieron tres personas.

Otras dos bombas explotaron luego en los baños de las oficinas públicas provinciales de vivienda y gestión de recursos públicos.

El cuarto explosivo estalló frente a una vivienda privada en el suburbio de Padad Shahr, del responsable provincial de la radio-televisión de Estado, dijo la agencia Irna.

El gobernador de Ahwaz, Mohammad Jafar Sarami, aseguró que otras dos bombas fueron hechas explotar, sin precisar las zonas donde habían sido colocadas.

Fuentes médicas citadas por la televisión estatal informaron que son ocho los muertos en los cuatro ataques y 86 los heridos.

En tanto, una bomba que había sido escondida en una caja explotó en la plaza central Imam Hussein, en Teherán, matando a una persona e hiriendo a otras tres, informaron fuentes del ministerio de Interior.

El vicegobernador de Juzistán para los asuntos de seguridad, Gholamreza Shariati, advirtió que los atentados en Ahwaz fueron perpetrados por grupos que buscan «poner en riesgo la integridad territorial de Irán».

El Frente Democrático Popular de Ahwaz, que pugna por la independencia de Juzistán, negó participación en los ataques, hasta hoy sin reivindicación. El presidente del Parlamento, Gholamali Haddad Adel, advirtió que los ataques intentan impedir una amplia participación de los iraníes en los comicios del 17 de junio.

«La experiencia de estos 27 años (de República Islámica, ndr) prueba que cuando la gente se siente amenazada, muestra una determinación aún más fuerte para contribuir a la vida política», sostuvo.

En Juzistán, la provincia más rica en petróleo en Irán, situada en la frontera con Irak, estallaron graves incidentes a mediados de abril entre manifestantes de etnia árabe, mayoritaria en el área, y fuerzas de seguridad.

En los disturbios, que el gobierno atribuyó a «manos extranjeras», murieron cinco personas y cientos fueron arrestadas, según reportes oficiales, aunque fuentes independientes estimaron que era mayor la cantidad de víctimas mortales.

El gobierno de Teherán atribuyó los incidentes, además, a la circulación de un documento «falso» que advertía planes para alterar el equilibrio demográfico, con deportaciones de pobladores árabes.

El documento planteaba el desplazamiento de población árabe de la región, rica en petróleo y gas, para el asentamiento de habitantes persas.

Tras los disturbios, el gobierno clausuró las oficinas de la televisión satelital qatarí Al Jazira en Teherán, acusada de fomentar el descontento entre la población iraní de origen árabe.

El 3 por ciento de la población iraní, de 70 millones de personas, es de origen árabe, mayoritaria sin embargo en zonas del sur del país, mientras que más del 50 por ciento es persa. *

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