ANALISIS INTERNACIONAL

Coletazos de la asamblea general de la OEA

Estados Unidos se propuso transformar la XXXV asamblea general de la OEA realizada en Fort Lauderdale, Florida, en una plataforma de lanzamiento de nuevas agresiones contra Venezuela, a la vez de renovar sus ataques a Cuba. Para ello concentró a sus pesos pesados: el presidente Bush, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, su adjunto para asuntos interamericanos, Roger Noriega, y el embajador en la OEA, John Maisto. Pero la torta se le volvió un pan. El que quedó aislado fue EEUU, mientras Venezuela logró la aprobación de varias propuestas de defensa de la soberanía, de lucha antiterrorista y de promoción de los problemas sociales de los pueblos del continente.

 

Quedó aislado EEUU

Ya dijimos que la reunión se convirtió en una batalla en defensa de la soberanía, con amplia participación de los países del hemisferio, al rechazar una propuesta que EEUU se traía bajo la manga y que, a pretexto de un «monitoreo» ocultaba propósitos claramente intervencionistas. Es la primera vez en más de medio siglo de vida de la OEA que una propuesta de EEUU cae derrotada. Y en forma estrepitosa.

Tenemos a la vista una jugosa crónica de la instancia final de la reunión, que se prolongó hasta la madrugada del miércoles 8. Allí leemos: «La delegación de EEUU estaba molesta y decepcionada al finalizar la sesión. El embajador John Maisto no hacía más que lamentarse y zarandear los folios que contenían la Declaración de la Florida. ‘Quién me ayuda a leer esto’, expresó con desagrado el embajador».

Luego detalla la sesión final: «La clausura estaba pautada para las 6 de la tarde y se pospuso hasta la medianoche debido a que existían proyectos, como el presentado por Venezuela, que obligaban a los estados miembro a respetar las normas del derecho internacional contenidas en la Carta de la OEA para preservar y fortalecer la paz continental que aún estaban en discusión y que terminaron aprobadas después de una extensa jornada de discusión y de negociación. El director de la mesa de trabajo, el embajador de Panamá, Aristides Royo, felicitó el desempeño de la delegación venezolana por su capacidad de flexibilidad y amplitud política para incorporar todas las inquietudes. ‘Este es un excelente instrumento’, expresó el embajador, y propuso que los estados miembro la aprobaran por aclamación. Sin embargo, la delegación de EEUU pidió la palabra para seguir discutiendo. Esta situación molestó al director de la mesa y dio por concluida la sesión, exigiéndole al país anfitrión que hiciera un pie de página donde mostrara su reserva. Aprobado el octavo proyecto presentado por Venezuela, sólo se esperaba por la Declaración de la Florida que llegó también retardada debido a las arduas discusiones para llegar a un consenso».

 

Un juicio de Rangel

La crónica narra asimismo la forma en que fue desbaratada la última maniobra de Noriega, tendiente a responsabilizar al presidente Chávez de la crisis boliviana. «En la noche (del martes 8) ya nadie hablaba del tema porque se habían visto derrotados en todas las instancias». El intento de «certificación» de las democracias tampoco caminó. El martes, Condoleezza Rice no se apareció por la sala, a pesar de haber sido designada para presidir la sesión. También se hizo humo María Corina Machado, de la organización golpista venezolana «Súmate», que en su propio país fue ridiculizada tras su entrevista con Bush en la Casa Blanca.

El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, opinó que el propósito de EEUU en la asamblea fue derrotado, al haber sido rechazado por la mayoría de los países su proyecto intervencionista disfrazado, y que el gobierno de Venezuela se anotó una victoria al lograr echar por tierra la creación de un mecanismo de supervisión de los gobiernos de nuestros países. Saludó el hecho de que «América Latina ya tiene propia identidad y ha recuperado la dignidad». Las propuestas presentadas por Venezuela a la reunión se referían a la proyección de la Carta Social de las Américas, enfocando los problemas de la pobreza, la salud y la educación, la vinculación de la extradición con la lucha antiterrorista y la defensa acendrada de la soberanía de cada nación.

 

Demócratas condenan a Bush

La asamblea de la OEA repercutió en la política interna norteamericana. La oposición demócrata, a través de Howard Dean, expresó en un comunicado que el proyecto de «monitorear la democracia» fue «un mal paso de la vergonzosa política exterior de Bush» y que, «una vez más, los intereses y los objetivos de la política extranjera de Estados Unidos han sido perjudicados por la arrogancia de la administración». También critica el apoyo dado por el gobierno a los golpistas venezolanos de abril de 2002 y dice que «eso minó nuestra autoridad política y moral en la región». *

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